miércoles, 31 de enero de 2007

Chávez, Esopo y Socialismo del Siglo XXI

Quienes promueven el Socialismo del Siglo XXI nos dicen que esa suerte de marxismo bolivariano y cristiano es un concepto en construcción que solo puede entenderse oyendo los discursos de Hugo Chávez. Pues bien, oyendo al Presidente desde el 10 de enero y siguiendo bien de cerca sus discursos y anuncios, se recuerda uno de la fábula de Esopo, la de la gallina de los huevos de oro.

Según la fábula, hubo una vez un granjero que tuvo la dicha de encontrarse una gallina que ponía huevos de oro. Dudando lo que veía, el desconfiado granjero hizo verificar el huevo por otras personas y en efecto, pudo comprobar que era de oro. El granjero enriqueció notablemente, pues la gallina ponía un huevo diario. No pasó mucho para que sus ambiciones desmedidas le hicieran pensar que era mejor matar a la gallina y sacarle todos los huevos de una vez. Y sin pensarlo dos veces decidió matar la ponedora de los huevos de oro. Mas al darle muerte y abrirla comprobó para su desesperación que en su interior no había ningún huevo. Había matado la gallina de los huevos de oro y con ello perdió la fuente de su riqueza.

El huevo de oro de cada día representa la producción nacional y la gallina representa la capacidad de producción de las empresas y su gente.

Cuando el Estado interviene las fuentes de producción tal como ha venido haciendo con la industria petrolera, las empresas de telecomunicaciones, lo medios, la agroindustria, y ahoga a las demás fuentes de producción con medidas que solo limitan su productividad y se hace además con arbitrariedad, mata la gallina de los huevos de oro, acaba con la iniciativa de las personas y arrasa con las expectativas del colectivo (el pueblo) que se ve perjudicado por las secuelas de las ambiciones desmedidas de un régimen que todo lo quiere y pretende, como aquel Granjero, sin proponerse desarrollar la capacidad y los talentos de la gente para producir lo que el régimen pareciera ambicionar con tanta sed.

La propuesta de estimular el desarrollo del colectivo en Venezuela es buena, porque hemos perdido ese aspecto de nuestra conciencia, pero hacerlo a expensas del individuo acaba con las buenas intenciones que se pudieran tener. Y cuando una “mala” mata una “buena”, el resultado es siempre “Cero”.

Usted no se pregunta ¿Por qué el mundo le da una mejor calificación al socialismo al estilo del brasileño Lula Da Silva que a las prácticas de Chávez en Venezuela?

Mientras Chávez habla de “estatización”, Lula promueve la inversión extranjera; mientras Chávez habla del control de las ondas radioeléctricas, Lula promueve la llegada del Web 2.0; mientras Chávez hace cabalgar el crecimiento económico sobre la fantasía de los precios elevados del petróleo, en Brasil se diversifica la economía, se controla la inflación, la tasa de cambio es estable y la moneda es libremente convertible; mientras Chávez habla de la destrucción del capitalismo salvaje, Lula promueve la apertura hacia el libre mercado (de hecho, junto al presidente de México, fueron los únicos latinoamericanos en la cumbre de Davos, donde Venezuela brilló por su ausencia). Y no nos olvidemos del Socialismo a la Chilena, que ha llevado a ese país al primer mundo, no precisamente por promover al Estado Todopoderoso ni la castración del esfuerzo individual en aras del desarrollo del colectivo.

Si queremos una Venezuela socialista y rica en vez de una Venezuela socialista y pobre, es bueno que copiemos iniciativas como las de Brasil, o Chile, o incluso la de países europeos, donde la lógica es muy simple: “mientras mas éxito y progreso económico en la gente, el Estado puede cobrar mas impuestos y ejecutar mejores políticas sociales para la promoción del colectivo”. Las economías socialistas que han incorporado sin miedo el libre mercado y mantenido sus políticas socialistas, la promoción de programas sociales y de asistencia a los mas necesitados, están en franco camino a la eliminación de la pobreza, sin imposición de controles a la actividad económica, la libre convertibilidad de la moneda, ni asumiendo el control de todas las fuentes de producción.

El problema no es el socialismo, sino las mentes que les toca ejecutarlo. La Venezuela abundante no se dará con la mentalidad de escasez con que actúan quienes gobiernan. Esa mentalidad es la que ha creado el problema y no lo podrá resolver, porque como decía Albert Eistein “no se puede resolver un problema con la misma mentalidad con que se creó”.

En el camino de la democracia, la democracia es el camino.

José Andrés Ponce
Voces de la Democracia!
jose.andres.ponce@tudemocracia.org
http://www.tudemocraciaorg.blogspot.com

miércoles, 24 de enero de 2007

Chávez: Un “Cruzado” rezagado.

Si la primera mentira fundamental de la revolución bolivariana es que ser rico es malo, la segunda consiste en hacer creer que Hugo Chávez es el “Salvador del Mundo”; y por eso hay que ofrecerle apoyo incondicional. Mientras tanto, nuestro Quijote de Sabaneta desespera, porque para ser un Cruzado auténtico, necesita a un enemigo cierto, una amenaza real y una causa noble a la cual entregarse en sacrificio.

Nadie se come el cuento de que los gringos son nuestros enemigos; el libre mercado ya no amenaza ni a los chinos y la guerra santa del fundamentalismo musulmán no tiene nada que ver con nuestros valores y creencias. Así, Hugo se ha convertido en la parodia quijotesca de América Latina, buscando camorra y pagando los tragos con chequera ajena, en cuanto pueblo visita, sin mayor objetivo que la gloria personal por la promoción del marxismo bolivariano, que se entiende solamente si paga en dólares.

Aunque la integración pudiera ser la verdadera cruzada bolivariana, los intereses de América Latina, que no acostumbra a llorar por nadie, serían mejor servidos sin la presencia de un camorrero que promueve el sectarismo y la dominación como herramienta de integración.

El fracaso de la revolución bolivariana es que ella, después de llenar de expectativas a nuestro pueblo, se levanta “contra enemigos fantasiosos” y no a favor del progreso y felicidad de la familia venezolana. Todos saben que Chávez está en contra del “Diablo de Buchhhh”, pero ni sus mas cercanos ideólogos son capaces de descifrar a favor de que está el Comandante; ni siquiera pueden enunciar de que se trata el Socialismo del Siglo XXI, sin temor a equivocarse, ser destituidos, declarados inoperativos, o disueltos, al punto de que es mejor “habilitarlo” para no meterse en camisa de once varas, acercándonos peligrosamente al despertar de los recuerdos de que todo pasado fue mejor.

Pero seamos justos y veamos cuales son las victorias y conquistas de este Quijote de Sabaneta para su pueblo. Como siempre, invito al lector a intentar hacer su propia lista, comentando con su vecino del barrio rico, medio o pobre, su hermano de sangre, color, sexo o ideología, su compañero de trabajo formal o informal o su vecino de banca en el templo o en la plaza, y respondiendo sinceramente a las siguientes preguntas:

¿Cuanto ha mejorado su seguridad integral y la de su familia, sus amigos y su comunidad desde que inició la revolución? ¿Cuánto ha mejorado económicamente? ¿Puede decir que ahora usted puede asegurarle el futuro y proveerle estabilidad económica a los suyos? ¿En que le ha sido útil la educación revolucionaria que le ha provisto el régimen? ¿ya entiende los profundos lazos que vinculan filialmente a Bolívar, Zamora, Cristo y Fidel con el Comandante? ¿Y como esos lazos le dan felicidad al pueblo? ¿Cuánto ha ayudado la revolución a mejorar la comunicación y el respeto por quienes “no” comparten su opinión? ¿Sabe cuanto vale el Bolívar? ¿Vive usted en una auténtica democracia, donde se respetan los derechos civiles, políticos, económicos y sociales de todos por igual? ¿Cuánto ha mejorado el aspecto físico de su barrio, su comunidad o su urbanización? ¿Usted cree que los nuevos y viejos ricos de la sociedad están invirtiendo su dinero aquí en Venezuela, o se lo están llevando para afuera? ¿El petróleo alcanza para que todos vivamos bien? ¿Cuánto tiempo cree que le queda a su paciencia?

Los venezolanos no solo quieren, sino que necesitan a un Salvador, si, pero que ese Salvador sea un Buen Padre o Madre de Familia, para todos por igual, que sea enérgico en la acción para generar valor y producir felicidad colectiva; capaz de educar con ejemplo de dignidad y respeto a nuestros valores y principios fundamentales; comprometido con ofrecer un país que podamos visualizar “todos”, para nuestros hijos y las generaciones por venir.

Y ese Salvador existe. No es Chávez. Es usted!

No permita que su voz sea acallada por falsos Mesías, ni por revoluciones ajenas a sus valores, porque podría convertir su pan de hoy en el hambre de mañana.

En el camino de la democracia, la democracia es el camino.

José Andrés Ponce Sardi
Voces de la Democracia!
jose.andres.ponce@tudemocracia.org
http://www.tudemocraciaorg.blogspot.com

martes, 16 de enero de 2007

¿Ser rico es malo? NO, ¡es buenísimo!.

Chávez miente cuando dice que “… ser rico es malo…”; y lo hace de mala fe, porque pretende manipular las masas. ¿Qué hace Chávez? Es sencillo: él sabe que la mayoría de los venezolanos vivimos en un estado de pobreza material muy grande. La lógica del razonamiento es simple: “Si ser rico es malo y yo no soy rico, entonces yo no soy malo. Y si no soy malo, entonces soy bueno. Y quien así me lo dice (Chávez), me conoce bien.”

Así, cuando Chávez dice que ser rico es malo, lo que hace es una burda manipulación del estado de necesidad en que viven los venezolanos, a quienes utiliza para implementar su revolución.

Pero a pesar de lo que diga o piense Hugo Chávez, ¡SER RICO ES BUENO!, y no tengo que hacer nada para demostrarlo, sino dejar que la propia experiencia del lector sea la que lo haga.

Acaso cuando llegamos a casa de nuestra madre y ella está cocinando su mejor plato gritamos: “!Que pobre huele mamá!”. NO. Gritamos “que rico huele” ¿verdad?. Acaso cuando compartimos momentos de alegría con los amigos, la familia, o incluso con quienes acabamos de conocer, decimos: “Que pobre la pasamos” NO. Decimos “que rico la pasamos” ¿verdad?. Acaso cuando queremos hacer ver a otros que algo es muy bueno y provechoso, arrancamos diciendo: “No hay nada mas pobre que….” NO. Decimos “…No hay nada mas rico que …” para terminar nuestra comparación. ¿correcto? Usted arme sus propios ejemplos y verá que es cierto lo que digo.

La riqueza es abundancia. Y la riqueza material es abundancia material, así como la riqueza espiritual es abundancia de fe, amor y caridad, la riqueza intelectual es abundancia de conocimiento, la riqueza cultural es abundancia de historia, la riqueza física es abundancia de salud y así sucesivamente. La riqueza es la cualidad positiva de la abundancia.

El evangelio de San Mateo recoge la frase de Jesús “bienaventurados sean los pobres de espíritu, porque de ellos será el reino de los cielos” queriendo decir que los ricos en humildad serán los poderosos en el cielo, porque la humildad es el puente de cristal que nos lleva al cielo. Nada más. Las religiones orientales hablan de la abundancia como regalos maravillosos y un buen Buda está conciente de la existencia material. Los musulmanes justifican muchas de sus acciones en la tierra por una promesa de riquezas en la existencia espiritual.

NO COMPARTIR, la AVARICIA, es lo malo. El compartir es un deseo natural del hombre, es casi un instinto. Pero nadie puede compartir lo que no tiene y cuando despojamos a los demás de algo que no es nuestro, aun para compartirlo con nuestros hijos, obviamente estamos actuando de la manera mas despreciable, por mas justificable que parezca, porque estamos tomando lo que no es nuestro, estamos robando. Solo podemos compartir lo que tenemos y es nuestro. Y la riqueza nos permite compartir con abundancia. Nada mas!!!

Jesús reconocía la riqueza en el mundo y con su amor y ejemplo nos enseñó a como compartirla; Jesús invita a sus seguidores a compartir su riqueza, despojarse de lo material y compartirlo, Jesús advierte la muerte del granjero que acumuló el trigo sin compartirlo, para sentarse a descansar, sin saber que esa sería la última noche de aquel en este el mundo; antes que él, Juan el Bautista invita a compartir tu ropa, tu alimento para prepararnos para la llegada de Jesús y el apóstol Pablo nos invita en Timoteo a aprender a vivir con riquezas suficientes para alimentarnos y vestirnos, denunciando constantemente a la avaricia, no a la riqueza, como el elemento de la maldad que existe en la abundancia no compartida. Pedro y los primeros cristianos son un buen ejemplo a seguir.

El Presidente Chávez peca de avaricia, porque tiene en su poder y sus manos el control de la riqueza de los venezolanos y el presidente dilapida y despilfarra esa riqueza sin ningún criterio solidario, a menos que sea para repartirla con aquellos que comparten “su” revolución. El Presidente, y quien quiera que así actúe, al quitarle a los venezolanos opuestos a su revolución y excluidos por su sectarismo, solamente comete un pecado, la avaricia, que lo hace fallar contra dos de los mandamientos fundamentales, no robar y amar a todos tus hermanos. Y eso no es de un buen cristiano, como él predica serlo.

El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente; el poder que acumula el Presidente Chávez, incluso al punto de comprometer los equilibrios necesarios para contener su avaricia y voracidad revolucionaria, terminarán, le guste o no, con el mismo destino de aquel granjero que les hablaba anteriormente. Hugo Chávez, en su conversión cristiana, debiera leer con mas cuidado los evangelios.

Y los venezolanos deberíamos estar mas concientes de los antivalores que pretende imponer la revolución.

En lo que a mi respecta, seguiré promoviendo que los venezolanos nos eduquemos con excelencia, nos desbordemos en conocimiento y creatividad, nos ocupemos de crear y agregar valor y luego de generar toda esa riqueza integral, aprendamos a compartirla a través de mecanismos mas justos y menos opresivos.

Ser rico es buenísimo, y compartir la riqueza es mucho mejor.

En el camino de la democracia, la democracia es el camino.

José Andrés Ponce Sardi
Voces de la Democracia
Jose.andres.ponce@tudemocracia.org
http:www.tudemocraciaorg.blogspot.com

miércoles, 10 de enero de 2007

El Socialismo del Siglo XXI. ¿O el Evangelio según Chávez?

Gracias a un ejercicio asombroso de inconsistencia intelectual hecho por Mari Pili Hernández, contamos con una aproximación a lo que al régimen se le antoja llamar Socialismo del Siglo XXI: cualquier cosa que haga o piense Hugo Chávez en su proceso de conversión humana y que los acólitos intelectuales le dan fundamento ideológico, temporal y parcial, echando mano a cualquier doctrina social o teoría política, aún si han sido superadas, si calzan a su pensamiento y acción.

Llama poderosamente la atención la constante regresión a teorías políticas y experiencias del pasado, que ya han evolucionado en propuestas mas modernas; y a la práctica de ejecutar acciones y luego conceptualizarlas (o justificarlas), lo que muestra la inconsistencia intelectual del chavismo y sus proponentes.

Mari Pili Hernández intentó establecer en su columna de “El Nacional”, el 14 de diciembre de 2006, lo que puede ser el Socialismo del Siglo XXI. Si usted entiende el modelo de Chávez según Hernández, entenderá porque esta manera de pensar es una amenaza para la paz en Venezuela y la región. Lo que deberían entender quienes acompañan al chavismo en la mala praxis ideológica de reeditar parcialmente ideologías regresivas para justificar una conducta política, es que esas ideologías pasadas han perdido vigencia porque ellas se probaron ineficaces o fueron incapaces de sostenerse en el tiempo.

Según la audacia de Hernández, hoy sabemos que el Socialismo del Siglo XXI no es un concepto, ni una ideología, ni una teoría política, sino un proceso que para comprenderlo hay que seguir apostólicamente los pasos a Chávez y sus discursos. Es un proceso que aspira ser socialista pero no marxista, parcialmente bolivariano, temporalmente cristiano, teóricamente inspirado en la democracia y el respeto a los derechos humanos y donde el individuo no cuenta (cuando se contrasta con el colectivo que es encarnado por el líder).

Alega Hernández que el Socialismo del Siglo XXI arranca con una propuesta de Chávez formulada el 25 de febrero de 2005, en la inauguración de la IV Cumbre de la Deuda Social, cuando manifestó que la revolución debía ser socialista, pero del siglo XXI, dándole así nombre al concepto (en desarrollo claro está).

Pero realmente, ¿qué es el Socialismo del Siglo XXI?

Hernández lanza la perla de que el Socialismo del Siglo XXI no es un concepto. Pero tampoco es una propuesta ideológica. Ni siquiera una teoría política. Es un “concepto en construcción” que, como no tiene una definición acabada y es promovido por el espaldarazo de 46% de los votantes inscritos en las últimas elecciones nacionales, se hace fundamental seguir los pasos y discursos de Chávez para comprender que es y hacia donde se orienta. Es decir, como la vieja estrategia de telenovelas estelares de Delia Fiallo, manténganse en sintonía porque el Socialismo del Siglo XXI es por capítulos y según convenga.

El Socialismo del Siglo XXI no es marxismo (el nefasto modelo de socialismo mas famoso del mundo, según Hernández inspirado en la “Utopía”, la obra de Santo Tomas Moro escrita en el siglo XVI, que supuestamente narraba sociedades perfectas – socialistas - que fueron experimentadas originalmente en América Latina por los jesuitas en 1608, mucho antes que los soviéticos, en sus Reducciones del Paraguay). Y no es un proyecto marxista porque, además de ser políticamente incorrecto declararlo, Chávez, según Hernández y por ahora, no es comunista, sino un hombre con pensamiento progresista y socialista. ¿Ya entendió?

El Socialismo del Siglo XXI es como Chávez: parcialmente bolivariano, porque en su discurso del 25-2-2005, Chávez desempolvó el pensamiento del Libertador en temas sociales (solamente los sociales), tomando aparentemente los decretos dictados por Simón Bolívar sobre educación, propiedad de la tierra, salud y uso de los bienes comunes, y que leyéndolos desentrañó lo que el padre de la patria nos heredó como proyecto de nación. Es decir, es un “corte y pega” del pensamiento bolivariano, según las conveniencias temporales, que lo puede hacer mas o menos bolivariano según la arqueología intelectual del presidente. ¿Sigue entendiendo?

Pero como Chávez, según Hernández, viene teniendo un proceso de conversión personal de su corazón, entonces el Socialismo del Siglo XXI es temporalmente cristiano. OJO, no es cristiano por seguir las enseñanzas de Jesús o la doctrina social de la iglesia, sino por el estado del proceso de conversión del corazón del Presidente Chávez.

Agrega Hernández que lo temporalmente cristiano del Socialismo del Siglo XXI viene marcado por la sombra dejada por organizaciones políticas de inspiración cristiana, que en América Latina no han hecho honor a las ideas (léase bien IDEAS) de Jesús. Aclara que no es confesional, sino que se inspira en el pensamiento social que se lee en los Evangelios y en el Nuevo Testamento, porque allí se encuentra el socialismo que practicaban las primeras comunidades cristianas, después de Pentecostés. O sea, se es cristiano en lo que conviene; el resto del libro (la Biblia) no tiene acomodo para el estado de la conversión presidencial. Que nadie se entusiasme; el proceso es por ahora cristiano, mañana pude ser otra cosa, porque hay que esperar que el proceso de conversión del corazón del presidente se complete, lo cual puede hacerlo recorrer por “muchas” religiones y tomarle toda la vida. Uff!.

Finalmente, a falta de un concepto concreto, a Hernández no le queda otra que indicar que el Socialismo del Siglo XXI es futurista, porque no está anclado a los modelos socialistas que rigieron en el pasado (o sea, que los hallazgos arqueológicos bolivarianos son pura coincidencia y las referencias a las primeras sociedades cristianas son solo anecdóticas), ni enmarcado dentro de la Guerra Fría de mediados del siglo XX (a pesar del foco brutal contra El Imperio diabólico del Norte), sino inspirado en los valores que el mundo acepta como justos en este nuevo siglo: la democracia (el poder del pueblo y para el pueblo) y el respeto por los derechos humanos (civiles, políticos, económicos, sociales y culturales).

El Socialismo del Siglo XXI es un sistema donde el interés colectivo está por encima del individuo (¿Y a eso le llaman futurista?) y donde la persona es mas importante que el capital; o sea, no es otra cosa que poner el interés colectivo prioritariamente por encima del capital. Me pregunto: ¿Es o no es marxista?

Para Hernández, solo con el Socialismo del Siglo XXI se puede vivir en democracia, porque si un individuo y su dinero están por encima de una comunidad, eso jamás será una democracia, sino una dictadura o peor, una plutocracia, como la que existe en los Estados Unidos, con sus 45 millones de pobres. O sea, según Hernández, tenemos que desechar el concepto generalmente aceptado, y claramente descrito hasta por la wikipedia, de que la dictadura es la forma de gobierno que se concentra en las manos, o de una sola persona (denominada dictador) o de un grupo de personas afines a una ideología o movimiento, los cuales poseen el poder absoluto, controlando éste los tres poderes del estado: el legislativo, el ejecutivo y el judicial.

Ya saben, por esta suerte de proyecto de reedición de la encarnación de un Mesías (que aspira ser Chávez) donde su discurso y su verbo se antoja como inspiración divina y evangelizadora, votó el 46% del pueblo venezolano con capacidad de votar, aunque no parezca relevante si tiene o no capacidad de pensar, manifestarse y de ser.

En el camino de la democracia, la democracia es el camino.

José Andrés Ponce Sardi
Voces de la Democracia
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