miércoles, 28 de febrero de 2007

El Mar de la Inseguridad

La familia venezolana pareciera navegar en estos tiempos hacia la promesa del Mar de la Felicidad por aguas inseguras y en un barco que hace aguas. Nuestro Capitán, que es quien mas tiene que decir y quien mas resuena es la clave para hacernos pasar sanos la tempestad y salvarnos del naufragio, pero todo nos indica que el barco avanza enfrentado directo a la tormenta y angustia mucho la duda de no saber si la estructura está en capacidad de soportarla o los tripulantes en condiciones de enfrentarla.

La criminalidad no encuentra su medida de control, los funcionarios se sienten impotentes o incompetentes ante el auge del hampa y la impunidad criminal pareciera mayor que la capacidad judicial de sancionar delincuentes, de cualquier tipo; los muertos ni eso son, porque no los relacionan en los reportes de sucesos al comienzo de la semana; chóferes y peatones quedan agradecidos del delincuente que los despoja pero no los mata; los empresarios no son considerados por el Estado como factores de aporte al desarrollo nacional y del progreso, sino como delincuentes sociales que atentan contra la felicidad colectiva; los comerciantes que se dedican a su comercio pierden sus negocios y si no lo hacen los amenazan de quitarle sus empresas; las regulaciones de precios no controlan la inflación y el desabastecimiento amenaza con descontrolarla por completo; las calificaciones técnicas de los contratistas no son relevantes para el otorgamiento de buenas pro, que dependen mas de adjudicaciones directas; los propietarios viven en la zozobra de no saber que va a suceder con el derecho de propiedad; los maestros no saben si los héroes de la patria son los que son o eran otros; los muchachos no saben que es lo que deben aprender en la escuela; los tribunales administran justicia para aquellos que acceden a ella por los caminos verdes; las mujeres abusadas no consiguen respuestas a su drama; los pacientes no saben si encontrarán los medicamentos para curar sus males; la educación bolivariana pareciera que acabará o no acabará con los patrones de valores sociales de la educación tradicional venezolana; los empresarios que requieren protección no saben si la protección arancelaria es mejor o peor para el futuro de sus empresas y el empleo nacional; el dólar oficial es barato y conveniente pero no se consigue y la posibilidad de conseguirlo en mercados paralelos puede someter a los individuos a la justicia criminal; las denuncias de corrupción parecieran mostrar que está fuera de control y los venezolanos de bien no saben si la conducta responsable y ciudadana es efectiva para enfrentar la inseguridad en que vivimos, entre otras.

Es tal nuestro ambiente de inseguridad, que ya hay quienes dudan si Jesucristo está con nosotros o contra nosotros, porque nos distraemos averiguando si es socialista, comunista, oligarca o libre empresario.

Con todas las buenas intenciones que es justo reconocer en el Jefe del Estado, el deseo del Presidente de dar soluciones a los problemas fundamentales de la sociedad en el marco del socialismo XXI cuyo concepto no está claro todavía ni para quienes aspiran formar parte del Partido Único Social, lamentablemente solo se contribuye con exacerbar el clima de inseguridad que a partir del 10 de enero parece crecer en proporción a la profundización de la revolución y que elevó la angustia general luego de que la ley habilitante pareciera ser una herramienta de terror mas que una facilitadora del proceso de recomposición del Estado, porque constantemente se utiliza la posibilidad de emitir leyes que criminalizan o castigan a los ciudadanos y/o empresarios, por conductas que hasta hoy nadie había considerado criminales, mientras las conductas tradicionalmente criminales no son ni siquiera consideradas como tales.

No debe ser cómodo calzar las botas de Comandante de este barco, porque el problema es serio; pero nuestro destino es común y todos tenemos un grado de aporte. La lucha contra la inseguridad tiene dos grandes frentes: uno emocional y otro estructural; ambos se combaten con decisión y firmeza, pero el régimen tiende a identificar enemigos en aquellos sectores que le advierten de las dificultades que se enfrentan, mientras escucha con cierto grado de tolerancia a quienes le apuestan y juran su deseo y disposición de sacrificio hasta el final pero le ocultan las realidades, aunque ello implique que nos hundamos todos y naufraguemos en la tempestad.

La inseguridad la alimentan la impunidad y la incertidumbre. Y como en toda buena familia, el ejemplo de los padres es esencial para moldear la conducta de los hijos. No es posible pretender controlar la inseguridad aguas abajo, cuando la impunidad ante la corrupción administrativa, por ejemplo, es percibida hasta por el mas simple de los ciudadanos, ni cuando alrededor de las grandes decisiones de gobierno, el interés particular no es eliminado por una verdadera voluntad de promover el interés general.

Todos los miedos se disipan frente a la luz del conocimiento. Reglas claras, bien definidas y que perduren garantizan que cada miembro de la sociedad asuma su papel frente a ese destino que es común a todos los venezolanos. Pero ese conocimiento debe ser total, para que el miedo se disipe totalmente. Esto de un socialismo en construcción, junto con la habilitación legislativa según convenga y la reforma constitucional que se hace sin un norte claramente comunicado al país no puede ser bueno para navegar en los tiempos que se avecinan.

Todo el país requiere de mayor seguridad frente a donde y como vamos a enfrentar la tormenta. Pero la voz de mando resuena dentro del barco amenazando a los pasajeros con echarlos por la borda, sembrando miedo y terror paralizante, distrayéndolos del esfuerzo colectivo necesario para pasar la tormenta, que es la que en realidad nos amenaza a todos, incluso a las voces disidentes que el Presidente debería escuchar con mas atención, porque seguramente allí hay avisos mas sinceros de donde andan los peligros y amenazas a la estabilidad de la nación y por mas que queramos hacer ver que todo está bien, los pasajeros se están mareando.

En el camino de la democracia, la democracia es el camino.

miércoles, 21 de febrero de 2007

Aquí no se come carne; ni aquí, ¿Y aquí? Aquí si!!

Las declaraciones del Presidente Chávez amenazando con nacionalizar mataderos y carnicerías que no cumplan los caprichos regulatorios de precios me hicieron recordar a las viejas horrorosas de mi infancia que aprovechándose de nuestra debilidad corporal recorrían nuestros bracitos con sus tentáculos de terror, jugando adivinar en donde había carne y en donde no hasta llegar a la sensible axila, torturándonos con lo que ellas creían era una gracia cuando en realidad era una abominable muestra de poder y de terror.

Las declaraciones de algunos funcionarios oficiales inquietan de verdad, porque si bien cada uno es responsable de lo que dice y hace, las acciones de los miembros del equipo de gobierno reflejan también como ese equipo piensa y actúa.

La Ministra María Cristina Iglesias declaró recientemente que era imposible que se pensará que los precios de la carne estuviesen alrededor de los Bs. 18/20 mil el Kilo, cuando el precio de la carne viva estuviese por el orden de los Bs. 3.500/3.800. Anunció además posibles medidas en contra de quienes fijaban esos precios, porque atentaban contra las libertades esenciales a la vida y al derecho constitucional a comer carne (o proteínas pues), cuya industrialización, comercialización y venta, según la ministra, es un “servicio público esencial”.

Lo que ignora la funcionaria, de buena o cualquier otra fe, es que un administrador, sea público, privado o familiar, tiene que comportarse como “el mejor padre de familia”. Es irrelevante si usted es administrador de un ministerio, una empresa, una cooperativa, o una ama de casa, la lógica elemental indica que si usted vende por debajo del costo de producción y/o reposición o gasta mas de lo que ingresa, usted pierde dinero o capacidad de ahorro.

Parece absurdo, pero los funcionarios públicos parecieran que no conocen estas reglas de oro, que por ser simples ecuaciones y fórmulas matemáticas, no importa si el régimen es capitalista salvaje o marxista bolivariano, siempre que vendemos por debajo de costos, perdemos y tendemos a desaparecer.

La carne viva a 3.500 bolos se consigue en la finca, pero para que la sabrosa res pueda convertirse en proteína constitucional bolivariana, tiene que pasar por varias etapas, que se conoce como cadena de comercialización, que si bien podría alegarse son “ineficiencias” del mercado, son etapas necesarias para llevar la res de la finca al matadero, transportarla refrigeradamente a los centros de distribución, quienes la llevan a los centros mayoristas, quienes a su vez la llevan a los centros detallistas (las carnicerías y los mercados pues!!!) para que allí encuentre a su hambriento consumidor.

Si los procesos de comercialización fueran gratuitos, obviamente la Ministra podría aspirar a que la carne se vendiera a Bs. 3.500 o a los precios regulados. Pero no lo son, y ella sabe que los distintos participantes en la cadena, quienes además de aspirar a una ganancia normal (a la cual me referiré abajo), incurrir en gastos necesarios y pagar sueldos a empleados, tienen que hacer incrementos al precio que son proporcionales al valor agregado en cada eslabón de la cadena de comercialización.

La revolución también ignora por buena o por otra fe que la inflación, que apunta a 25% en el año, tiene un efecto pernicioso en el capital de trabajo de todos esos intermediarios, así que si ellos no incorporan ese factor de costos, lo que sucede es que los miembros de la cadena de comercialización pierden dinero en el proceso; y a diferencia de quienes administran bienes públicos y las riquezas naturales del país, estos empresarios pequeños, medianos o grandes, se juegan los destinos de sus familias y cualquier error que ellos cometen lo pagan con su dinero propio, no con el presupuesto nacional ni con partidas adicionales.

Un inversionista tiene derecho a aspirar a una ganancia normal y prudente. Olvidando el riesgo que puede significar invertir en Venezuela y sin desconocer el hecho de que la inversión en nuestro país ha caído a niveles alarmantes, ninguna persona sensata invertiría en Venezuela por menos de lo que su capital le produciría si lo dejara invertido en colocaciones monetarias locales o en divisas. O sea, nadie puede aspirar a un retorno de inversión que sea inferior a la suma de la tasa de interés pasiva mas competitiva de la banca y la inflación, sin comprometer dichos recursos ni arriesgarse a que pierdan su valor, descapitalizando las empresas y quebrando a la familias.

Como dijo el ministro Cabezas, la política monetaria orientada al control de la inflación y las políticas fiscales para promover la inversión son medidas sanas y convenientes. La promoción del comercio, la industria y los negocios, aunque no sean afectos al régimen, es una prioridad que los ministerios de la economía tienen que tener como igualmente esencial, porque una buena política monetaria sin promoción de la producción y la competencia solo lograría que los carniceros no digan ni mu!

En el camino de la democracia, la democracia es el camino.

José Andrés Ponce Sardi
Voces de la Democracia
jose.andres.ponce@tudemocracia.org
http://www.tudemocraciaorg.blogspot.com

miércoles, 14 de febrero de 2007

La Nacionalización del Guanajo

Tremenda alharaca se ha formado por la nacionalización de las empresas de energía y comunicaciones. El gobierno desarrolla estas acciones en un intento de profundizar su revolución y presentar un contraste al capitalismo imperial, pero con ellas resucita las Empresas del Estado que se sabe por experiencia terminan generando mas ineficiencia, corrupción y frustración, asi como dolor y tristeza a la familia venezolana, excepto a aquellas que logran capitalizar rentablemente la información privilegiada que las posiciones temporales del ejercicio de poder les otorga.

No tiene nada de reprochable que el Estado ejerza soberanía sobre sus recursos naturales, ni que actúe cuando está en juego el interés nacional; pero estas nacionalizaciones parecieran tener mas que ver con la confrontación de agendas políticas y personales que con los compromisos necesarios para la construcción de una sociedad progresista, inclusiva y productiva que hemos perdido en los avatares de la revolución.

Mientras escuchamos al Presidente y demás funcionarios anunciar las distintas medidas de nacionalización de operaciones en las áreas de emergía y comunicaciones, me preguntaba si acaso en lugar de nacionalización, “... nos volvieron a vender el Guanajo!!!”.

En sectores tan estratégicos pero especialmente sensibles a los avances tecnológicos de punta que lamentablemente carecemos en nuestro país, uno se pregunta si acaso los procesos de nacionalización de las otrora “asociaciones estratégicas” petroleras, de energía y comunicaciones, sus posteriores aperturas a capitales extranjeros, reaperturas y subsecuentes retomas del control, no terminan resultando en mas frustraciones producto del capricho de la ideología, filosofía, agenda política y negociantes de turno que las que producirían si las mantuvieran en manos privadas, distintas a quienes en función de gobierno asumen a precio de oro una supuesta y enchatarrada soberanía nacional, una vez que los activos han sido totalmente depreciados y las entrañas secadas.

Por la gloria de presidentes y gobernantes de antaño y actuales enfilamos al país una y otra vez hacia caminos caprichosos y de generación de miseria, destrucción y colapso, mientras nuestras conciencias se entumecen por el oportunismo rentista, la ganancia rápida y el comprometer del futuro, que en el presente luce muy grave, porque la casta política mayoritaria actual no muestra signos de una voluntad independiente y necesaria que garantice la verdadera defensa del interés nacional, sino que pareciera ser una dispuesta a servir de útil tramoya a la revolución mientras intereses ocultos exprimen la fantasía misionera e idealista del caudillo de turno.

Luego de recibir el bofe transnacional y de que los líderes de la Reconstitución de la República reconozcan, una vez mas, la inconveniencia e incompatibilidad del Estado para explotar empresas mas razonable y rentablemente que los propios individuos y la iniciativa privada, nacional o extranjera, se anunciarán nuevos planes de reconversión y reapertura donde, producto del abandono total a la reinversión y explotación rentable y ordenada de dichas empresas, entregaremos probablemente en condiciones desfavorables al interés nacional, la explotación de nuestros recursos a empresas privadas que calificaremos como “… mas expertas e idóneas…”, otra vez!

Ellas, que tienen sus números bien calculados y aceleran la “contabilidad” de la depreciación para recuperar sus inversiones antes que el próximo régimen populista consolide su poder, entonces, ante un despliegue de soberanía “... nos volverán a comprar el Guanajo”.

Que angustioso es el destino de esta V República, que como en la IV cae y recae en manos populistas que fácil cambian espejismos por el oro negro, y lo hacen paradójicamente en nombre de la defensa y desarrollo de un país que cada día es percibido como mas pobre, gracias a quienes hábilmente convencen a nuestros presidentes y los hacen caer en estos desafortunados pero profundamente rentables accidentes históricos disfrazados de revoluciones mesiánicas, una y otra vez.

En el camino de la democracia, la democracia es el camino.

José Andrés Ponce Sardi
Voces de la Democracia
jose.andres.ponce@tudemocracia.org
http://www.tudemocraciaorg.blogspot.com

miércoles, 7 de febrero de 2007

¿Cuál Justicia va Primero?

Los anuncios hechos por exdirigentes de Primero Justicia en cuanto a su desincorporación militante de dicha organización dieron al partido amarillo la dimensión de auténtico partido político tradicional venezolano: ya cuentan con una división.

Como siempre, voceros oficiales del partido le restaron importancia al hecho divisionista y descalificaron la decisión anunciada por Blyde y compañía declarándola como una mera disidencia de facciones minoritarias que no afectan la vida, estructura y marcha de la organización, no sin que Blyde dejase ver que la decisión formal anunciada seguía a una exclusión funcional que ya tenía tiempo, cuya oficialización había diferido por razones directamente asociadas con el tema electoral.

Se ha especulado mucho sobre los motivos y causas de la división. Transcendió que el origen de las insalvables diferencias puede haber estado en la decisión de Julio Borges de no seguir la línea abstencionista del partido en las elecciones legislativas de 2005. Se habla de diferencias durante todo el 2006. Vimos acciones concretas que desactivaron a Gerardo Blyde como Secretario General de la organización y mas recientemente una protesta pública del Alcalde López en cuanto a la poca transparencia del proceso electoral interno.

No faltó quien especulara que la división no perjudicaría a la cabeza visible de la organización, porque los fondos de financiamiento del partido están supuestamente muy asociados a su participación activa en el mismo. Finalmente, en las noticias del Lunes pasado vimos reportado que la participación militante en las elecciones del fin de semana no fue mayor al 50%.

Independientemente a la altura y civilismo con que la organización y la disidencia parecen haber afrontado el proceso (lo cual hay que reconocer), los hechos concretos alrededor de la decisión de Blyde, López, Hernández y otros, la denuncia sobre la poca transparencia del proceso electoral, la postura indiferente del actual secretario general para con los disidentes y la claramente escasa participación de la militancia partidista en el proceso electoral interno, ciertamente le hacen a uno preguntarse si quienes pretenden erigirse como representantes, voceros y líderes de la oposición representan los valores democráticos, de justicia, juego limpio y honestidad que todos los venezolanos aspiran ver alguna vez en el proceso político del país.

Es precisamente allí, en la incapacidad de ver la paja en el ojo propio, donde reside la falta de densidad de la oposición venezolana. Por un lado, somos capaces de cuestionar al régimen de Hugo Chávez por su supuesta vocación totalitaria, exclusionista de la disidencia, concentrador de poder hegemónico, manipulador de la transparencia electoral y usuario de fondos públicos para financiar proyectos ajenos al interés nacional; pero por otro, la dirigencia opositora afronta sus problemas internos con las mismas cualidades que pretende hacer ver como negativas en quienes nos gobiernan en la actualidad.

La oposición existe, es sana y hay quienes creemos que representaría la mayoría nacional, pero los actos concretos que materializa la dirigencia opositora siguen sin estar a la altura de la necesidades de ese colectivo, sino que responden a necesidades propias de supervivencia política, prácticas hegemónicas y ejercicios caudillistas parcelarios, que en nada contribuyen al desarrollo de un debate verdadero y democrático que confronte con seriedad, autoridad y dignidad a las manifestaciones igualmente hegemónicas y caudillezcas que tanto daño hacen a las posibilidades de la democracia en Venezuela.

Cuando vemos estos hechos y observamos al Presidente Chávez acumular facultades ejecutivas y legislativas, uno se pregunta si acaso el presidente, en la intimidad de su despacho, no se dice a si mismo que “con estos enemigos, nadie necesita amigos”.

Igualmente, uno se pregunta si la intolerancia a la disidencia, la incapacidad de asumir el debate, el disenso y las diferencias como herramienta fundamental de la democracia, la utilización de las organizaciones políticas como plataforma de lanzamiento de un interés individual y no como ente representante de una ideología y pensar político, son parte de una cultura venezolana que no tiene color y refleja una forma de pensar compartida por todos.

Si fuese así, la oposición y el gobierno tienen mucho mas en común de lo que ambos quisieran reconocer. Eso, quizás, sería lo único bueno de todo esto.

En el camino de la democracia, la democracia es el camino.

José Andrés Ponce Sardi
Voces de la Democracia
jose.andres.ponce@tudemocracia.org
http://www.tudemocraciaorg.blogspot.com