martes, 17 de julio de 2007

Una aclaratoria que nada aclaró y una disculpa que nunca llegó.

El mensaje del Sr. Gustavo Cisneros ratifica que los venezolanos seguimos atrapados por el fuego cruzado de las baterías mediáticas y la insistencia de los factores de poder en utilizarlas como arma política y económica. Entre alós ciudadanos y presidenciales, hojillas y contrahojillas y ahora con la beligerancia pública de los directores y dueños de los medios de comunicación esta realidad se hace mas obvia y nos da la oportunidad de conocer muy bien a nuestra dirigencia porque las cámaras no mienten, así estén en estudios allende fronteras o frente a audiencias vivas cuidadosamente seleccionadas.

Lo primero que llama la atención es que el Sr. Cisneros vino a “aclarar las cosas” cuando en Venezuela sabemos que “… el que aclara enreda …”. Una disculpa y promesa de enmienda estaban mas a tono con la situación, pero los dirigentes venezolanos no acostumbran disculparse por el daño que le han causado al país, ni siquiera cuando reconocen los errores ni cuando “los muchachos” los estén aleccionando.

Lo segundo que llama la atención es el tiempo y modo de la aclaratoria. ¿Por qué hoy?¿Por qué el silencio desde el 2004? El Sr. Cisneros nos da indicios cuando señala que su aclaratoria es producto de los ataques que Venevision está siendo víctima desde ambos lados de las trincheras. Así pues, no crea usted que estamos ante la emergencia de una conciencia colectiva, sino de un mero acto de defensa personal, lo cual no sería reprochable si el medio tuviera altas calificaciones en materia de información veraz. Tampoco crea usted que el jugar a la víctima es casual, mucho menos el apelar a los valores “familiares” de los venezolanos. Los motivos económicos y políticos son tan evidentes como la actuación de Venevision en los últimos años. Los motivos son irrelevantes para la hora actual pero la parcialización de los medios no, que fue y sigue siendo lesiva al interés nacional. Parcialización por acción en aquellos tiempos, parcialización por silencio u omisión en los meses recientes, pero parcialización al fin que es lo que daña.

Este es buena parte el drama que vivimos. Nuestra dirigencia actúa de espaldas al “interés nacional” y desconoce valores que estén mas allá de sus agendas particulares. No hay aspecto que en Venezuela no haya sido subyugado por intereses parciales. Ni siquiera los temas que deberían estar lejos de ser parcializados, o politizados, han quedado fuera de la diatriba. Hasta en las guerras mas feroces de la humanidad se ha respetado el patrimonio común de los beligerantes; en Venezuela, el patrimonio común es un objetivo político a alcanzar. No solo los recursos naturales, sino también nuestra historia, símbolos, instituciones, lugares públicos y valores sociales entre otros se han convertido en objetos de beligerancia política.

Sería bueno que luego de este MEA CULPA y promesa de imparcializarse frente a los temas del país la familia de Venevision además de divertirnos y entretenernos comience a informarnos verazmente sobre el estado de avance de los procesos que mas angustian a la sociedad venezolana. La lista es corta pero sólida: reforma constitucional, profundización de los postulados democráticos y separación e independencia de los poderes públicos; seguridad personal y jurídica, delincuencia común y de cuello blanco, impunidad y control de la gestión pública; educación, salud, nutrición, vivienda y empleo; libre expresión y desenvolvimiento de los derechos civiles y políticos de los ciudadanos y estabilidad democrática y de procesos electorales; institucionalidad de las instituciones y defensa de la soberanía.

A estas alturas del proceso iniciado con la llegada de Chávez al poder sería muy refrescante ver que Venevisión asumiera el riesgo de desmediatizar la información como prometió Gustavo Cisneros. No solo lavaría sus culpas, sino que haría despertar al elefante dormido de los moderados que han sido acorralados por las estridencias extremistas que han resonado en nuestra estabilidad social y carcomido las bases de la vida misma de las familias venezolanas que él quiere proteger.

Si así fuera, yo les prometo mi sintonía.

En el camino de la democracia, la democracia es el camino.

José Andrés Ponce Sardi
Voces de la Democracia
jose.andres.ponce@tudemocracia.org
http://www.tudemocraciaorg.blogspot.com

miércoles, 11 de julio de 2007

La libre expresión y el libre tránsito.

Quienes defienden no renovar la concesión a RCTV no advierten las implicaciones que dicha decisión tiene para “todos” los ciudadanos que viven y comparten el territorio nacional y aspiran ejercer a plenitud los derechos y garantías que cualquier ciudadano puede aspirar en una sociedad civilizada.

Como no todos somos dueños de medios, ni periodistas, ni analistas u opinadores, ni ejercemos el sufragio con la conciencia profunda de las implicaciones naturales de nuestro derecho a la libertad, no todos vemos el problema en su justa dimensión.

Quizás sea mas fácil verlo desde la perspectiva de otro derecho civil e inalienable, de rango y protección constitucional como es el Libre Tránsito.

Imagine que usted es el feliz dueño de un vehículo automotor (carro, taxi, por puesto, camioneta, rústico, buseta o camión con platabanda, es irrelevante) y usted utiliza ese vehículo para trasladarse libremente a su trabajo, hacer las compras del hogar, llevar los niños al colegio, ir de vacaciones, ejercer su oficio, darle colitas a los amigos y en fin, para cualquier fin que usted lo considere conveniente.

Imagine ahora que a la autoridad competente no le gusta el color que usted escogió para su carro o los “periquitos” que le puso, o peor aún debido a que usted lo usa para llevar gente a concentraciones en su contra o se rehusó a inscribirse en el partido político del funcionario, esta autoridad decide iniciar un “nuevo” proceso de matriculación nacional.

Entonces, cuando usted se presenta para renovar la placa, habiendo cumplido con todos los requisitos legales, el funcionario decide “no renovarle las placas” porque no le da la gana; solo a usted, no a “todos los como usted”, pues usted sigue trasladando gente a manifestaciones en contra del funcionario.

¿Cómo se sentiría. Qué haría usted en cuanto a sus derechos?

Pero la cosa no se queda allí. Como no le renuevan las placas al vehículo lo llevan a un estacionamiento de esos que todos conocemos. Una vez allí la autoridad ordena “sacarle el motor a su carro” para instalarlo en otro carro porque es responsabilidad de la autoridad competente asegurar que los ciudadanos y ciudadanas tengan derecho al libre tránsito; eso si, antes le envía a usted una comunicación garantizándole su derecho de propiedad sobre ese “motor” y que es solo una suerte de préstamo para asegurar a los ciudadanos el ejercicio del libre tránsito, por el cual usted no será compensado de manera alguna.

¿Ahora como se siente?

Cambie al derecho constitucional del Libre Tránsito por el derecho a la Libertad de Expresión; luego cambie a su Vehículo por un Medio de Comunicación (RCTV por ejemplo) y por último a “su motor” por los equipos de transmisión del Medio y entonces entenderá a lo que se reduce el caso de RCTV que tiene conmocionada a la comunidad nacional e internacional.

La Libre Expresión, junto a la Vida, es un derecho civil fundamental, supranacional, universal, inalienable e inviolable que la Constitución lista y el Estado está en obligación de proteger a través de los órganos del poder público, que a su vez están en la obligación de garantizar su ejercicio a “todos” los ciudadanos sin discriminación alguna, en condiciones de igualdad y sin mas restricciones que las necesarias para que “todos” los individuos, por igual, puedan ejercer dichos derechos en paz y tranquilidad.

Comete abuso de poder la autoridad competente que en uso de las atribuciones que le confiere la ley como rector del ejercicio de esos derechos, utiliza el subterfugio legal del interés nacional para conculcar esos derechos a unos ciudadanos en pro de otros, porque no existe un interés general superior que la protección del ejercicio y la defensa de los derechos civiles y políticos para todos los ciudadanos.

En el camino de la democracia, la democracia es el camino.

José Andrés Ponce
jose.andres.ponce@tudemocracia.org
http://www.tudemocraciaorg.blogspot.com

miércoles, 4 de julio de 2007

Mario Silva y el Inspector Rodríguez

Cada vez que veo La Hojilla y a su conductor Mario Silva no puedo dejar de recordar a Que Locuras y al provocador Inspector Rodríguez, personaje este que hace reír a multitudes a través de la provocación exasperante de sus víctimas, a quienes lleva hasta los límites máximos del autocontrol, la educación y la paciencia e intencionalmente incita a la pérdida de los niveles normales de la educación y el glamour, lo cual luce muy gracioso para muchos televidentes que saben que están ante un programa de provocación a cámara escondida.

En su personificación del conductor provocador, Mario Silva pareciera utilizar las mismas técnicas del “abusadorcito”, con la mala fortuna de que en lugar de ser gracioso, Mario luce de mal gusto y ofensivo ante propios y extraños.

Diaria e intencionalmente Mario hace galas, en horario estelar, de virtudes que un mal comunicador social podría tener: evidentemente parcializado, exponiendo a ciudadanos sin darles derecho a réplica, manipulando la información hasta deformar la realidad, utilizando informaciones obtenidas de forma legalmente dudosa y refiriéndose de sus colegas y/o víctimas en forma sarcástica y ofensiva, lo cual por cierto no es exclusivo de La Hojilla sino una praxis que tiende a generalizarse en el medio. Eso si, Mario es innovador cuando introduce la técnica de utilizar a sus invitados o al personal del estudio para que le sirvan de coro agavillado mientras él “hace de las suyas”.

No cabe duda de que La Hojilla y su conductor han alcanzado notoriedad, pero es lamentablemente la misma que alcanzan quienes utilizan el escándalo como medio de promoción o cuyo mal gusto llega a niveles tan dramáticos que se les hace imposible pasar por desapercibidos.

Mario es inteligente y seguramente él sostendría que “el fin justifica los medios”, pero cuando Mario habla con la entonación característica del delincuente de mala muerte para personificar la voz del hombre o la mujer del barrio, queriéndolo o no, Mario denigra a todos los venezolanos que dice amar, tanto como a sus víctimas opositoras que ahora las prefiere menos beligerantes e indefensas cuando las escoge selectiva e indiscriminadamente de los archivos o del colectivo opositor que marcha anónimamente en pos de la libertad de expresión para encontrarse con el acoso del camarógrafo provocador, continuando con la práctica de usar el odio y el resentimiento como método de discurso, que obviamente no contribuye a promover la reconciliación nacional.

En su afán de notoriedad, rating o favores presidenciales, Mario utiliza a los medios y valida un estilo y método que solo disocia, sin saber a ciencia cierta cuales serán las consecuencias, porque la realidad siempre supera a la fantasía y cuando su audiencia natural logre entender que ellos son tan víctimas de Mario como los supuestamente expuestos, entonces a Mario le tocará vivir la experiencia del provocado, tal como una vez el recordado Yanis Chimaras le hiciera sentir al famoso “abusadorcito”.

Que lástima que Mario no sea cómico, porque quizá esa sería la única manera de verlo disculparse de sus víctimas después de descubrirse la patraña. Y que lástima que un gobierno complaciente y parcializado promueva este tipo de ejercicios comunicacionales, cuando ha sido a la vez tan vengativo y censurante con otros medios que en su ejercicio de expresión libre no han sido complacientes ni serviles a los objetivos del gobierno como en otros medios y programas aun al aire. Esa es una Venezuela caprichosa, imposible de sostener en el tiempo.

En el camino de la democracia, la democracia es el camino,

José Andrés Ponce Sardi
Voces de la Democracia
jose.andres.ponce@tudemocracia.org
http://www.tudemocraciaorg.blogspot.com