¿Qué nos pasa en Venezuela? ¿Acaso ya nadie quiere llamar las cosas por su nombre? ¿O es que perdimos todo sentido de lógica? Es increíble observar como la irracionalidad se apodera hasta de los que deberían ser los mas sensatos a la hora de pensar, los legisladores y los académicos.
Por un lado, tenemos en la Asamblea Nacional a un cuerpo de oficiantes que bajo cualquier nomenclatura intentan darle forma al pensamiento del caudillo, tal como una vez dijera Mari Pili Hernández cuando calificaba al Socialismo del Siglo XXI como un concepto en formación que para entenderlo había que seguir muy de cerca a los discursos de Hugo Chávez.
Por otro lado, tenemos una oposición reactiva y presa de sus propios miedos, a la espera de un Líder Salvador (sobran voluntarios aunque faltan los que tengan la talla del compromiso) que les ayude a pensar adecuadamente, pero que como alumno que no ha aprendido la lección vuelve a repetir los mismos errores que lo llevará, muy probablemente, a las mismas consecuencias de las gestas pasadas recientes.
Siguiendo la consigna de Hernández, la Asamblea Nacional y casi todo el Poder Público se ha dado a la tarea de hundirnos en las inconsistencias ideológicas de un Bolivarianismo Socialista Pret-a-Porter, diseñado según la dicta de un caudillo que se revela abundante en proyecciones de abusos, arbitrariedades y corruptelas de fácil predicción en cuanto a su desenlace.
Como respuesta al absurdo anterior, domina la escena una crispante oposición mediática, donde los medios “hacen” la noticia política, no la recogen, ponen las preguntas y dan las respuestas, no las reciben, sin solución propositiva alguna, mientras utilizan al pueblo como tonto útil y ahora lo descapitalizan haciéndole creer que con tal desembolso lo convierten en Prócer - de Potecito - salvador de la libertad de expresión, pero que en realidad de nada nos salvan ni de nada nos libran.
¿Duele? Claro que si. Pero mas duele el resultado concreto, que mas allá de los ciclos de bonanza y escasez que esconden y ponen en evidencia nuestras falencias sociales, nos han legado10 años de total parálisis al país, a su desarrollo y al de sus instituciones y a la destrucción de cualquier estructura dialéctica que nos permita comunicarnos y entendernos los unos a los otros. ¿Acaso no nos cansamos de tanta estupidez, como la definía Einstein, pretendiendo resultados distintos haciendo lo mismo?
¡Pareciera que no¡, porque parece que ahora desde las aulas de los amados estudiantes, desde los centros de pensamiento como el CEDICE, con el eco complacido de los medios y de algunos actores políticos, se nos presenta una alternativa a la insensatez de la Propiedad Social, que llaman la Propiedad Afectiva, que no es mas que una orquestada manipulación mediática para hacer un ejercicio de demostración de fuerza (¡como para medir quien tiene el chorrito de pipí mas largo!), con el subterfugio de la defensa de la libertad de expresión, como niños que juegan irresponsablemente con sus destinos en cuyo juego pueden incendiar la propia casa sin darse la menor cuenta.
Globovisión dice que no tiene nada que ver con la promoción del Globotazo, pero todo su cuerpo laboral está involucrado hasta los tuétanos en la colecta, tal cual el Presidente dice que las leyes del parlamento y las decisiones judiciales son autónomas aunque sean escritas de su puño y letra y si bien los efectos de este último son de mayor alcance, los amigos de Globo no dejan de mostrarnos, con el debido respeto a la sensibilidad de todos cuando hacemos generalizaciones, la sociedad de farsantes, cómplices y mentirosos en que nos hemos convertido.
Yo también quiero Medios libres y expresarnos con libertad, por eso dedico esta nota a los amigos de Globo a ver si responden a la siguiente: ¿Por qué renunciamos a la verdad y optamos a la manipulación política o a la manipulación mediática como mecanismos de acción creyendo que así lograremos resultados perdurables?
Para mi la única razón posible es la mas irracional de todas, al pueblo venezolano nos gusta que nos usen – y a nuestro liderazgo hacer uso propio de la voluntad popular; por eso caemos en manipulaciones mediáticas tan bobas a través de cualquier “ALO” (sea Presidente, Ciudadano o de otro adjetivo).
Mientras los venezolanos que forman filas en la oposición hacen colectas públicas para defender lo que ahora llaman eufemísticamente la “Propiedad Afectiva” y se han pasado las últimas semanas defendiendo trofeos de cacería, o casas que no sabemos si son de habitación, de oficina, de estacionamiento o taller de reparación de vehículos propios y extraños; mientras vemos como nuestros amigos de Globovisión se desbordan en acusaciones mediáticas capaces de crispar la ira del venezolano pacífico que sabe, siente y conoce de la horrible corrupción de este régimen, la Asamblea Nacional discute el Proyecto de Ley de Propiedad Social, que nada tiene de lo uno ni lo otro, sino que es un instrumento mas para destruir la voluntad popular atacando directamente el artículo 116 de la Constitución Nacional (ni hablar del 115) “cortándolo” directo en la yugular.
Bajo el subterfugio de la Propiedad Social se esconde el mas pragmático y característico principio del COMUNISMO, que no es mas que la apropiación (o CONFISCACION como podría ser en el caso de la Ley de Propiedad Social) de los medios de producción y con ello la destrucción de la propiedad. No de la Propiedad Privada, ni de la Propiedad Afectiva como bobamente hemos calificado al Globotazo, sino de la PROPIEDAD, en general, como derecho individual y humano y consecuentemente la constitución del ESTADO como gestor, administrador y operador de toda la propiedad y los medios de producción en nombre de la colectividad y los individuos.
La libertad, la vida, la propiedad, son derechos humanos e individuales que como derechos humanos se ejercen, no se exigen y se defienden individualmente, no a través de coordinadores mediáticos que se abrogan para si el único vehículo viable para su defensa.
¿Y que hacemos? Creemos que depositando en los potecitos próceres resolvemos algo mas que nuestro sentimiento de culpa por nuestra incapacidad y parálisis para defender y ejercer nuestros derechos humanos.
“La oposición es la mayoría” según dicen los pulsores de opinión, quienes también nos dicen que la mayoría quiere y aspira un país de propietarios, promotor de la vida y de libre expresión del pensamiento. Pero una mayoría que es presta a delegar su responsabilidad individual de defenderse a través de subterfugios como la defensa de la Propiedad Afectiva o de los egos de sus partidarios es una que está condenada a perder sus derechos, aun teniendo la razón, por no saberlos defender.
En el camino de la democracia, la democracia es el camino.
José Andrés Ponce Sardi
¡Voces de la Democracia!
Jose.andres.ponce@tudemocracia.org
http://tudemocraciaorg.blogspot.com
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