Gracias a un ejercicio asombroso de inconsistencia intelectual hecho por Mari Pili Hernández, contamos con una aproximación a lo que al régimen se le antoja llamar Socialismo del Siglo XXI: cualquier cosa que haga o piense Hugo Chávez en su proceso de conversión humana y que los acólitos intelectuales le dan fundamento ideológico, temporal y parcial, echando mano a cualquier doctrina social o teoría política, aún si han sido superadas, si calzan a su pensamiento y acción.
Llama poderosamente la atención la constante regresión a teorías políticas y experiencias del pasado, que ya han evolucionado en propuestas mas modernas; y a la práctica de ejecutar acciones y luego conceptualizarlas (o justificarlas), lo que muestra la inconsistencia intelectual del chavismo y sus proponentes.
Mari Pili Hernández intentó establecer en su columna de “El Nacional”, el 14 de diciembre de 2006, lo que puede ser el Socialismo del Siglo XXI. Si usted entiende el modelo de Chávez según Hernández, entenderá porque esta manera de pensar es una amenaza para la paz en Venezuela y la región. Lo que deberían entender quienes acompañan al chavismo en la mala praxis ideológica de reeditar parcialmente ideologías regresivas para justificar una conducta política, es que esas ideologías pasadas han perdido vigencia porque ellas se probaron ineficaces o fueron incapaces de sostenerse en el tiempo.
Según la audacia de Hernández, hoy sabemos que el Socialismo del Siglo XXI no es un concepto, ni una ideología, ni una teoría política, sino un proceso que para comprenderlo hay que seguir apostólicamente los pasos a Chávez y sus discursos. Es un proceso que aspira ser socialista pero no marxista, parcialmente bolivariano, temporalmente cristiano, teóricamente inspirado en la democracia y el respeto a los derechos humanos y donde el individuo no cuenta (cuando se contrasta con el colectivo que es encarnado por el líder).
Alega Hernández que el Socialismo del Siglo XXI arranca con una propuesta de Chávez formulada el 25 de febrero de 2005, en la inauguración de la IV Cumbre de la Deuda Social, cuando manifestó que la revolución debía ser socialista, pero del siglo XXI, dándole así nombre al concepto (en desarrollo claro está).
Pero realmente, ¿qué es el Socialismo del Siglo XXI?
Hernández lanza la perla de que el Socialismo del Siglo XXI no es un concepto. Pero tampoco es una propuesta ideológica. Ni siquiera una teoría política. Es un “concepto en construcción” que, como no tiene una definición acabada y es promovido por el espaldarazo de 46% de los votantes inscritos en las últimas elecciones nacionales, se hace fundamental seguir los pasos y discursos de Chávez para comprender que es y hacia donde se orienta. Es decir, como la vieja estrategia de telenovelas estelares de Delia Fiallo, manténganse en sintonía porque el Socialismo del Siglo XXI es por capítulos y según convenga.
El Socialismo del Siglo XXI no es marxismo (el nefasto modelo de socialismo mas famoso del mundo, según Hernández inspirado en la “Utopía”, la obra de Santo Tomas Moro escrita en el siglo XVI, que supuestamente narraba sociedades perfectas – socialistas - que fueron experimentadas originalmente en América Latina por los jesuitas en 1608, mucho antes que los soviéticos, en sus Reducciones del Paraguay). Y no es un proyecto marxista porque, además de ser políticamente incorrecto declararlo, Chávez, según Hernández y por ahora, no es comunista, sino un hombre con pensamiento progresista y socialista. ¿Ya entendió?
El Socialismo del Siglo XXI es como Chávez: parcialmente bolivariano, porque en su discurso del 25-2-2005, Chávez desempolvó el pensamiento del Libertador en temas sociales (solamente los sociales), tomando aparentemente los decretos dictados por Simón Bolívar sobre educación, propiedad de la tierra, salud y uso de los bienes comunes, y que leyéndolos desentrañó lo que el padre de la patria nos heredó como proyecto de nación. Es decir, es un “corte y pega” del pensamiento bolivariano, según las conveniencias temporales, que lo puede hacer mas o menos bolivariano según la arqueología intelectual del presidente. ¿Sigue entendiendo?
Pero como Chávez, según Hernández, viene teniendo un proceso de conversión personal de su corazón, entonces el Socialismo del Siglo XXI es temporalmente cristiano. OJO, no es cristiano por seguir las enseñanzas de Jesús o la doctrina social de la iglesia, sino por el estado del proceso de conversión del corazón del Presidente Chávez.
Agrega Hernández que lo temporalmente cristiano del Socialismo del Siglo XXI viene marcado por la sombra dejada por organizaciones políticas de inspiración cristiana, que en América Latina no han hecho honor a las ideas (léase bien IDEAS) de Jesús. Aclara que no es confesional, sino que se inspira en el pensamiento social que se lee en los Evangelios y en el Nuevo Testamento, porque allí se encuentra el socialismo que practicaban las primeras comunidades cristianas, después de Pentecostés. O sea, se es cristiano en lo que conviene; el resto del libro (la Biblia) no tiene acomodo para el estado de la conversión presidencial. Que nadie se entusiasme; el proceso es por ahora cristiano, mañana pude ser otra cosa, porque hay que esperar que el proceso de conversión del corazón del presidente se complete, lo cual puede hacerlo recorrer por “muchas” religiones y tomarle toda la vida. Uff!.
Finalmente, a falta de un concepto concreto, a Hernández no le queda otra que indicar que el Socialismo del Siglo XXI es futurista, porque no está anclado a los modelos socialistas que rigieron en el pasado (o sea, que los hallazgos arqueológicos bolivarianos son pura coincidencia y las referencias a las primeras sociedades cristianas son solo anecdóticas), ni enmarcado dentro de la Guerra Fría de mediados del siglo XX (a pesar del foco brutal contra El Imperio diabólico del Norte), sino inspirado en los valores que el mundo acepta como justos en este nuevo siglo: la democracia (el poder del pueblo y para el pueblo) y el respeto por los derechos humanos (civiles, políticos, económicos, sociales y culturales).
El Socialismo del Siglo XXI es un sistema donde el interés colectivo está por encima del individuo (¿Y a eso le llaman futurista?) y donde la persona es mas importante que el capital; o sea, no es otra cosa que poner el interés colectivo prioritariamente por encima del capital. Me pregunto: ¿Es o no es marxista?
Para Hernández, solo con el Socialismo del Siglo XXI se puede vivir en democracia, porque si un individuo y su dinero están por encima de una comunidad, eso jamás será una democracia, sino una dictadura o peor, una plutocracia, como la que existe en los Estados Unidos, con sus 45 millones de pobres. O sea, según Hernández, tenemos que desechar el concepto generalmente aceptado, y claramente descrito hasta por la wikipedia, de que la dictadura es la forma de gobierno que se concentra en las manos, o de una sola persona (denominada dictador) o de un grupo de personas afines a una ideología o movimiento, los cuales poseen el poder absoluto, controlando éste los tres poderes del estado: el legislativo, el ejecutivo y el judicial.
Ya saben, por esta suerte de proyecto de reedición de la encarnación de un Mesías (que aspira ser Chávez) donde su discurso y su verbo se antoja como inspiración divina y evangelizadora, votó el 46% del pueblo venezolano con capacidad de votar, aunque no parezca relevante si tiene o no capacidad de pensar, manifestarse y de ser.
En el camino de la democracia, la democracia es el camino.
José Andrés Ponce Sardi
Voces de la Democracia
http://tudemocraciaorg.blogspot.com/
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