La verdad es que uno pierde la capacidad de asombro en Venezuela.
El jueves 29 de noviembre de 2007, desde el Hotel Alba Caracas el flamante jerarca burocrático de las comunicaciones en Venezuela, líder del Comando Zamora para la promoción del SI y héroe del 92 nos llenó de comentarios que sencillamente ratifican la vocación autoritaria de este régimen.
Mientras Chacón acusaba e infundadamente calificaba a Alejandro Peña Esclusa y Leopoldo López de socios golpistas, Jesse celebraba esta misma semana y con orgullo que él fue uno de los protagonistas de los Golpes de Estado mas sangrientos que Venezuela haya visto, acompañando en el jolgorio a nuestro Presidente quien a la sazón de su intervención mediadora se “auto calificó” guerrillero de alma, cuerpo y corazón.
Mientras Chacón acusaba a los medios por su parcializacion en el manejo mediático de las posiciones frente al SI o al NO del referéndum convocado para la aprobación de la Reforma Constitucional, Jesse daba cuenta de resultados de encuestas de opinión en flagrante violación de las normas que impiden hacerlo.
Mientras Chacón acusaba falsamente a la Iglesia Católica de poner al servicio de “maleantes” (palabras mías) los templos de la Iglesia para que se desarrollen actividades subversivas del orden constitucional, Jesse actuaba como “funcionario público en ejercicio del cargo” y a la vez como Jefe del Comando Zamora que coordina las actividades del cierre de la campaña por el SI, que seguramente utilizará una vez mas vehículos y recursos del Estado para la movilización de los co-partidarios de su Comandante.
Mientras Chacón hablaba de la democracia en Venezuela y prometía reconocer los “resultados del CNE cualquiera que ellos sean” a lo que retaba a la oposición replicar, Tibisay Lucena “ordenaba” a los organizadores de la marcha por el NO a retirar pendones decorativos de la Tarima principal en la concentración del NO, que citaban “frases de Bolívar tomadas del discurso de Angostura” so pena de prohibir la transmisión en vivo de las transmisiones en un claro ejercicio autoritario de limitación de la libertad de expresión que ha sido la constante de este proceso revolucionario.
Lo sorprendente de estas transmisiones casi forzadas en vivo coincidente con la marcha opositora es que eran hechas por Unión Radio (entre otros medios) a través del programa de Mari Pili Hernández, bastión de inteligencia democrática de la revolución, quien entre contradicciones revolucionarias y publicidad imperialista se mantenía “totalmente silente” ante la suerte de cadena de abusos radiados a través de su espacio, en una obvia y evidente parcialidad que demuestra lo imposible del debate libre y democrático en Venezuela.
Hay que reconocer que Hernández abrió un punto de esperanza democrática con la convocatoria al debate y a la participación del alcalde Leopoldo López, contactado por la producción de la emisora, quien así tuvo la oportunidad de poner en evidencia la parcialidad de Jesse Chacón y dejando en claro lo ocurrido en el video, obviamente trucado y transmitido parcialmente por el Ministro activista político, al denunciar con lujo de detalles que la información suministrada por el Ministro fue falsa, parcializada y exigiendo respeto a su posición democrática, la de Leopoldo López, que ha evidenciado en todo momento en su actuar político.
Un momento muy interesante se presentó cuando el alcalde López reclamó a Hernández la injusticia cometida e increpó enérgicamente a la moderadora y le pidió su opinión sobre la inmoralidad de la conducta del Ministro Chacon. ¿Cuál fue la respuesta de Hernández? Sencillamente se dio por insultada y por ofendida, para evitar tener que reconocer lo único que era lógico y posible después del desmentido de López.
Lo contradictorio es que Jesse y los golpistas del 92, mientras se “auto califican” demócratas y celebran y conmemoran en estos días los eventos del 27 de noviembre de 1.992 como un acto heroico, al mismo tiempo califican de “golpistas y subversivos” los llamados de la Conferencia Episcopal y los Estudiantes a votar NO.
¿Qué tal?
Esta es la realidad frente a la reforma constitucional y la Venezuela actual, donde los jerarcas y burócratas se auto definen como demócratas pretendiendo a la vez imponer a la fuerza la famosa frase “HAS LO QUE YO DIGO, NO LO QUE YO HAGO”, acabando con el principio fundamental de la democracia y la civilidad en cuanto a que la Ley Entra por Casa.
En el camino de la democracia la democracia es el camino.
José Andrés Ponce
¡Voces de la Democracia!
http://www.tudemocraciaorg.blogspot.com
jose.andres.ponce@tudemocracia.org
viernes, 30 de noviembre de 2007
martes, 17 de julio de 2007
Una aclaratoria que nada aclaró y una disculpa que nunca llegó.
El mensaje del Sr. Gustavo Cisneros ratifica que los venezolanos seguimos atrapados por el fuego cruzado de las baterías mediáticas y la insistencia de los factores de poder en utilizarlas como arma política y económica. Entre alós ciudadanos y presidenciales, hojillas y contrahojillas y ahora con la beligerancia pública de los directores y dueños de los medios de comunicación esta realidad se hace mas obvia y nos da la oportunidad de conocer muy bien a nuestra dirigencia porque las cámaras no mienten, así estén en estudios allende fronteras o frente a audiencias vivas cuidadosamente seleccionadas.
Lo primero que llama la atención es que el Sr. Cisneros vino a “aclarar las cosas” cuando en Venezuela sabemos que “… el que aclara enreda …”. Una disculpa y promesa de enmienda estaban mas a tono con la situación, pero los dirigentes venezolanos no acostumbran disculparse por el daño que le han causado al país, ni siquiera cuando reconocen los errores ni cuando “los muchachos” los estén aleccionando.
Lo segundo que llama la atención es el tiempo y modo de la aclaratoria. ¿Por qué hoy?¿Por qué el silencio desde el 2004? El Sr. Cisneros nos da indicios cuando señala que su aclaratoria es producto de los ataques que Venevision está siendo víctima desde ambos lados de las trincheras. Así pues, no crea usted que estamos ante la emergencia de una conciencia colectiva, sino de un mero acto de defensa personal, lo cual no sería reprochable si el medio tuviera altas calificaciones en materia de información veraz. Tampoco crea usted que el jugar a la víctima es casual, mucho menos el apelar a los valores “familiares” de los venezolanos. Los motivos económicos y políticos son tan evidentes como la actuación de Venevision en los últimos años. Los motivos son irrelevantes para la hora actual pero la parcialización de los medios no, que fue y sigue siendo lesiva al interés nacional. Parcialización por acción en aquellos tiempos, parcialización por silencio u omisión en los meses recientes, pero parcialización al fin que es lo que daña.
Este es buena parte el drama que vivimos. Nuestra dirigencia actúa de espaldas al “interés nacional” y desconoce valores que estén mas allá de sus agendas particulares. No hay aspecto que en Venezuela no haya sido subyugado por intereses parciales. Ni siquiera los temas que deberían estar lejos de ser parcializados, o politizados, han quedado fuera de la diatriba. Hasta en las guerras mas feroces de la humanidad se ha respetado el patrimonio común de los beligerantes; en Venezuela, el patrimonio común es un objetivo político a alcanzar. No solo los recursos naturales, sino también nuestra historia, símbolos, instituciones, lugares públicos y valores sociales entre otros se han convertido en objetos de beligerancia política.
Sería bueno que luego de este MEA CULPA y promesa de imparcializarse frente a los temas del país la familia de Venevision además de divertirnos y entretenernos comience a informarnos verazmente sobre el estado de avance de los procesos que mas angustian a la sociedad venezolana. La lista es corta pero sólida: reforma constitucional, profundización de los postulados democráticos y separación e independencia de los poderes públicos; seguridad personal y jurídica, delincuencia común y de cuello blanco, impunidad y control de la gestión pública; educación, salud, nutrición, vivienda y empleo; libre expresión y desenvolvimiento de los derechos civiles y políticos de los ciudadanos y estabilidad democrática y de procesos electorales; institucionalidad de las instituciones y defensa de la soberanía.
A estas alturas del proceso iniciado con la llegada de Chávez al poder sería muy refrescante ver que Venevisión asumiera el riesgo de desmediatizar la información como prometió Gustavo Cisneros. No solo lavaría sus culpas, sino que haría despertar al elefante dormido de los moderados que han sido acorralados por las estridencias extremistas que han resonado en nuestra estabilidad social y carcomido las bases de la vida misma de las familias venezolanas que él quiere proteger.
Si así fuera, yo les prometo mi sintonía.
En el camino de la democracia, la democracia es el camino.
José Andrés Ponce Sardi
Voces de la Democracia
jose.andres.ponce@tudemocracia.org
http://www.tudemocraciaorg.blogspot.com
Lo primero que llama la atención es que el Sr. Cisneros vino a “aclarar las cosas” cuando en Venezuela sabemos que “… el que aclara enreda …”. Una disculpa y promesa de enmienda estaban mas a tono con la situación, pero los dirigentes venezolanos no acostumbran disculparse por el daño que le han causado al país, ni siquiera cuando reconocen los errores ni cuando “los muchachos” los estén aleccionando.
Lo segundo que llama la atención es el tiempo y modo de la aclaratoria. ¿Por qué hoy?¿Por qué el silencio desde el 2004? El Sr. Cisneros nos da indicios cuando señala que su aclaratoria es producto de los ataques que Venevision está siendo víctima desde ambos lados de las trincheras. Así pues, no crea usted que estamos ante la emergencia de una conciencia colectiva, sino de un mero acto de defensa personal, lo cual no sería reprochable si el medio tuviera altas calificaciones en materia de información veraz. Tampoco crea usted que el jugar a la víctima es casual, mucho menos el apelar a los valores “familiares” de los venezolanos. Los motivos económicos y políticos son tan evidentes como la actuación de Venevision en los últimos años. Los motivos son irrelevantes para la hora actual pero la parcialización de los medios no, que fue y sigue siendo lesiva al interés nacional. Parcialización por acción en aquellos tiempos, parcialización por silencio u omisión en los meses recientes, pero parcialización al fin que es lo que daña.
Este es buena parte el drama que vivimos. Nuestra dirigencia actúa de espaldas al “interés nacional” y desconoce valores que estén mas allá de sus agendas particulares. No hay aspecto que en Venezuela no haya sido subyugado por intereses parciales. Ni siquiera los temas que deberían estar lejos de ser parcializados, o politizados, han quedado fuera de la diatriba. Hasta en las guerras mas feroces de la humanidad se ha respetado el patrimonio común de los beligerantes; en Venezuela, el patrimonio común es un objetivo político a alcanzar. No solo los recursos naturales, sino también nuestra historia, símbolos, instituciones, lugares públicos y valores sociales entre otros se han convertido en objetos de beligerancia política.
Sería bueno que luego de este MEA CULPA y promesa de imparcializarse frente a los temas del país la familia de Venevision además de divertirnos y entretenernos comience a informarnos verazmente sobre el estado de avance de los procesos que mas angustian a la sociedad venezolana. La lista es corta pero sólida: reforma constitucional, profundización de los postulados democráticos y separación e independencia de los poderes públicos; seguridad personal y jurídica, delincuencia común y de cuello blanco, impunidad y control de la gestión pública; educación, salud, nutrición, vivienda y empleo; libre expresión y desenvolvimiento de los derechos civiles y políticos de los ciudadanos y estabilidad democrática y de procesos electorales; institucionalidad de las instituciones y defensa de la soberanía.
A estas alturas del proceso iniciado con la llegada de Chávez al poder sería muy refrescante ver que Venevisión asumiera el riesgo de desmediatizar la información como prometió Gustavo Cisneros. No solo lavaría sus culpas, sino que haría despertar al elefante dormido de los moderados que han sido acorralados por las estridencias extremistas que han resonado en nuestra estabilidad social y carcomido las bases de la vida misma de las familias venezolanas que él quiere proteger.
Si así fuera, yo les prometo mi sintonía.
En el camino de la democracia, la democracia es el camino.
José Andrés Ponce Sardi
Voces de la Democracia
jose.andres.ponce@tudemocracia.org
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miércoles, 11 de julio de 2007
La libre expresión y el libre tránsito.
Quienes defienden no renovar la concesión a RCTV no advierten las implicaciones que dicha decisión tiene para “todos” los ciudadanos que viven y comparten el territorio nacional y aspiran ejercer a plenitud los derechos y garantías que cualquier ciudadano puede aspirar en una sociedad civilizada.
Como no todos somos dueños de medios, ni periodistas, ni analistas u opinadores, ni ejercemos el sufragio con la conciencia profunda de las implicaciones naturales de nuestro derecho a la libertad, no todos vemos el problema en su justa dimensión.
Quizás sea mas fácil verlo desde la perspectiva de otro derecho civil e inalienable, de rango y protección constitucional como es el Libre Tránsito.
Imagine que usted es el feliz dueño de un vehículo automotor (carro, taxi, por puesto, camioneta, rústico, buseta o camión con platabanda, es irrelevante) y usted utiliza ese vehículo para trasladarse libremente a su trabajo, hacer las compras del hogar, llevar los niños al colegio, ir de vacaciones, ejercer su oficio, darle colitas a los amigos y en fin, para cualquier fin que usted lo considere conveniente.
Imagine ahora que a la autoridad competente no le gusta el color que usted escogió para su carro o los “periquitos” que le puso, o peor aún debido a que usted lo usa para llevar gente a concentraciones en su contra o se rehusó a inscribirse en el partido político del funcionario, esta autoridad decide iniciar un “nuevo” proceso de matriculación nacional.
Entonces, cuando usted se presenta para renovar la placa, habiendo cumplido con todos los requisitos legales, el funcionario decide “no renovarle las placas” porque no le da la gana; solo a usted, no a “todos los como usted”, pues usted sigue trasladando gente a manifestaciones en contra del funcionario.
¿Cómo se sentiría. Qué haría usted en cuanto a sus derechos?
Pero la cosa no se queda allí. Como no le renuevan las placas al vehículo lo llevan a un estacionamiento de esos que todos conocemos. Una vez allí la autoridad ordena “sacarle el motor a su carro” para instalarlo en otro carro porque es responsabilidad de la autoridad competente asegurar que los ciudadanos y ciudadanas tengan derecho al libre tránsito; eso si, antes le envía a usted una comunicación garantizándole su derecho de propiedad sobre ese “motor” y que es solo una suerte de préstamo para asegurar a los ciudadanos el ejercicio del libre tránsito, por el cual usted no será compensado de manera alguna.
¿Ahora como se siente?
Cambie al derecho constitucional del Libre Tránsito por el derecho a la Libertad de Expresión; luego cambie a su Vehículo por un Medio de Comunicación (RCTV por ejemplo) y por último a “su motor” por los equipos de transmisión del Medio y entonces entenderá a lo que se reduce el caso de RCTV que tiene conmocionada a la comunidad nacional e internacional.
La Libre Expresión, junto a la Vida, es un derecho civil fundamental, supranacional, universal, inalienable e inviolable que la Constitución lista y el Estado está en obligación de proteger a través de los órganos del poder público, que a su vez están en la obligación de garantizar su ejercicio a “todos” los ciudadanos sin discriminación alguna, en condiciones de igualdad y sin mas restricciones que las necesarias para que “todos” los individuos, por igual, puedan ejercer dichos derechos en paz y tranquilidad.
Comete abuso de poder la autoridad competente que en uso de las atribuciones que le confiere la ley como rector del ejercicio de esos derechos, utiliza el subterfugio legal del interés nacional para conculcar esos derechos a unos ciudadanos en pro de otros, porque no existe un interés general superior que la protección del ejercicio y la defensa de los derechos civiles y políticos para todos los ciudadanos.
En el camino de la democracia, la democracia es el camino.
José Andrés Ponce
jose.andres.ponce@tudemocracia.org
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Como no todos somos dueños de medios, ni periodistas, ni analistas u opinadores, ni ejercemos el sufragio con la conciencia profunda de las implicaciones naturales de nuestro derecho a la libertad, no todos vemos el problema en su justa dimensión.
Quizás sea mas fácil verlo desde la perspectiva de otro derecho civil e inalienable, de rango y protección constitucional como es el Libre Tránsito.
Imagine que usted es el feliz dueño de un vehículo automotor (carro, taxi, por puesto, camioneta, rústico, buseta o camión con platabanda, es irrelevante) y usted utiliza ese vehículo para trasladarse libremente a su trabajo, hacer las compras del hogar, llevar los niños al colegio, ir de vacaciones, ejercer su oficio, darle colitas a los amigos y en fin, para cualquier fin que usted lo considere conveniente.
Imagine ahora que a la autoridad competente no le gusta el color que usted escogió para su carro o los “periquitos” que le puso, o peor aún debido a que usted lo usa para llevar gente a concentraciones en su contra o se rehusó a inscribirse en el partido político del funcionario, esta autoridad decide iniciar un “nuevo” proceso de matriculación nacional.
Entonces, cuando usted se presenta para renovar la placa, habiendo cumplido con todos los requisitos legales, el funcionario decide “no renovarle las placas” porque no le da la gana; solo a usted, no a “todos los como usted”, pues usted sigue trasladando gente a manifestaciones en contra del funcionario.
¿Cómo se sentiría. Qué haría usted en cuanto a sus derechos?
Pero la cosa no se queda allí. Como no le renuevan las placas al vehículo lo llevan a un estacionamiento de esos que todos conocemos. Una vez allí la autoridad ordena “sacarle el motor a su carro” para instalarlo en otro carro porque es responsabilidad de la autoridad competente asegurar que los ciudadanos y ciudadanas tengan derecho al libre tránsito; eso si, antes le envía a usted una comunicación garantizándole su derecho de propiedad sobre ese “motor” y que es solo una suerte de préstamo para asegurar a los ciudadanos el ejercicio del libre tránsito, por el cual usted no será compensado de manera alguna.
¿Ahora como se siente?
Cambie al derecho constitucional del Libre Tránsito por el derecho a la Libertad de Expresión; luego cambie a su Vehículo por un Medio de Comunicación (RCTV por ejemplo) y por último a “su motor” por los equipos de transmisión del Medio y entonces entenderá a lo que se reduce el caso de RCTV que tiene conmocionada a la comunidad nacional e internacional.
La Libre Expresión, junto a la Vida, es un derecho civil fundamental, supranacional, universal, inalienable e inviolable que la Constitución lista y el Estado está en obligación de proteger a través de los órganos del poder público, que a su vez están en la obligación de garantizar su ejercicio a “todos” los ciudadanos sin discriminación alguna, en condiciones de igualdad y sin mas restricciones que las necesarias para que “todos” los individuos, por igual, puedan ejercer dichos derechos en paz y tranquilidad.
Comete abuso de poder la autoridad competente que en uso de las atribuciones que le confiere la ley como rector del ejercicio de esos derechos, utiliza el subterfugio legal del interés nacional para conculcar esos derechos a unos ciudadanos en pro de otros, porque no existe un interés general superior que la protección del ejercicio y la defensa de los derechos civiles y políticos para todos los ciudadanos.
En el camino de la democracia, la democracia es el camino.
José Andrés Ponce
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miércoles, 4 de julio de 2007
Mario Silva y el Inspector Rodríguez
Cada vez que veo La Hojilla y a su conductor Mario Silva no puedo dejar de recordar a Que Locuras y al provocador Inspector Rodríguez, personaje este que hace reír a multitudes a través de la provocación exasperante de sus víctimas, a quienes lleva hasta los límites máximos del autocontrol, la educación y la paciencia e intencionalmente incita a la pérdida de los niveles normales de la educación y el glamour, lo cual luce muy gracioso para muchos televidentes que saben que están ante un programa de provocación a cámara escondida.
En su personificación del conductor provocador, Mario Silva pareciera utilizar las mismas técnicas del “abusadorcito”, con la mala fortuna de que en lugar de ser gracioso, Mario luce de mal gusto y ofensivo ante propios y extraños.
Diaria e intencionalmente Mario hace galas, en horario estelar, de virtudes que un mal comunicador social podría tener: evidentemente parcializado, exponiendo a ciudadanos sin darles derecho a réplica, manipulando la información hasta deformar la realidad, utilizando informaciones obtenidas de forma legalmente dudosa y refiriéndose de sus colegas y/o víctimas en forma sarcástica y ofensiva, lo cual por cierto no es exclusivo de La Hojilla sino una praxis que tiende a generalizarse en el medio. Eso si, Mario es innovador cuando introduce la técnica de utilizar a sus invitados o al personal del estudio para que le sirvan de coro agavillado mientras él “hace de las suyas”.
No cabe duda de que La Hojilla y su conductor han alcanzado notoriedad, pero es lamentablemente la misma que alcanzan quienes utilizan el escándalo como medio de promoción o cuyo mal gusto llega a niveles tan dramáticos que se les hace imposible pasar por desapercibidos.
Mario es inteligente y seguramente él sostendría que “el fin justifica los medios”, pero cuando Mario habla con la entonación característica del delincuente de mala muerte para personificar la voz del hombre o la mujer del barrio, queriéndolo o no, Mario denigra a todos los venezolanos que dice amar, tanto como a sus víctimas opositoras que ahora las prefiere menos beligerantes e indefensas cuando las escoge selectiva e indiscriminadamente de los archivos o del colectivo opositor que marcha anónimamente en pos de la libertad de expresión para encontrarse con el acoso del camarógrafo provocador, continuando con la práctica de usar el odio y el resentimiento como método de discurso, que obviamente no contribuye a promover la reconciliación nacional.
En su afán de notoriedad, rating o favores presidenciales, Mario utiliza a los medios y valida un estilo y método que solo disocia, sin saber a ciencia cierta cuales serán las consecuencias, porque la realidad siempre supera a la fantasía y cuando su audiencia natural logre entender que ellos son tan víctimas de Mario como los supuestamente expuestos, entonces a Mario le tocará vivir la experiencia del provocado, tal como una vez el recordado Yanis Chimaras le hiciera sentir al famoso “abusadorcito”.
Que lástima que Mario no sea cómico, porque quizá esa sería la única manera de verlo disculparse de sus víctimas después de descubrirse la patraña. Y que lástima que un gobierno complaciente y parcializado promueva este tipo de ejercicios comunicacionales, cuando ha sido a la vez tan vengativo y censurante con otros medios que en su ejercicio de expresión libre no han sido complacientes ni serviles a los objetivos del gobierno como en otros medios y programas aun al aire. Esa es una Venezuela caprichosa, imposible de sostener en el tiempo.
En el camino de la democracia, la democracia es el camino,
José Andrés Ponce Sardi
Voces de la Democracia
jose.andres.ponce@tudemocracia.org
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En su personificación del conductor provocador, Mario Silva pareciera utilizar las mismas técnicas del “abusadorcito”, con la mala fortuna de que en lugar de ser gracioso, Mario luce de mal gusto y ofensivo ante propios y extraños.
Diaria e intencionalmente Mario hace galas, en horario estelar, de virtudes que un mal comunicador social podría tener: evidentemente parcializado, exponiendo a ciudadanos sin darles derecho a réplica, manipulando la información hasta deformar la realidad, utilizando informaciones obtenidas de forma legalmente dudosa y refiriéndose de sus colegas y/o víctimas en forma sarcástica y ofensiva, lo cual por cierto no es exclusivo de La Hojilla sino una praxis que tiende a generalizarse en el medio. Eso si, Mario es innovador cuando introduce la técnica de utilizar a sus invitados o al personal del estudio para que le sirvan de coro agavillado mientras él “hace de las suyas”.
No cabe duda de que La Hojilla y su conductor han alcanzado notoriedad, pero es lamentablemente la misma que alcanzan quienes utilizan el escándalo como medio de promoción o cuyo mal gusto llega a niveles tan dramáticos que se les hace imposible pasar por desapercibidos.
Mario es inteligente y seguramente él sostendría que “el fin justifica los medios”, pero cuando Mario habla con la entonación característica del delincuente de mala muerte para personificar la voz del hombre o la mujer del barrio, queriéndolo o no, Mario denigra a todos los venezolanos que dice amar, tanto como a sus víctimas opositoras que ahora las prefiere menos beligerantes e indefensas cuando las escoge selectiva e indiscriminadamente de los archivos o del colectivo opositor que marcha anónimamente en pos de la libertad de expresión para encontrarse con el acoso del camarógrafo provocador, continuando con la práctica de usar el odio y el resentimiento como método de discurso, que obviamente no contribuye a promover la reconciliación nacional.
En su afán de notoriedad, rating o favores presidenciales, Mario utiliza a los medios y valida un estilo y método que solo disocia, sin saber a ciencia cierta cuales serán las consecuencias, porque la realidad siempre supera a la fantasía y cuando su audiencia natural logre entender que ellos son tan víctimas de Mario como los supuestamente expuestos, entonces a Mario le tocará vivir la experiencia del provocado, tal como una vez el recordado Yanis Chimaras le hiciera sentir al famoso “abusadorcito”.
Que lástima que Mario no sea cómico, porque quizá esa sería la única manera de verlo disculparse de sus víctimas después de descubrirse la patraña. Y que lástima que un gobierno complaciente y parcializado promueva este tipo de ejercicios comunicacionales, cuando ha sido a la vez tan vengativo y censurante con otros medios que en su ejercicio de expresión libre no han sido complacientes ni serviles a los objetivos del gobierno como en otros medios y programas aun al aire. Esa es una Venezuela caprichosa, imposible de sostener en el tiempo.
En el camino de la democracia, la democracia es el camino,
José Andrés Ponce Sardi
Voces de la Democracia
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miércoles, 28 de febrero de 2007
El Mar de la Inseguridad
La familia venezolana pareciera navegar en estos tiempos hacia la promesa del Mar de la Felicidad por aguas inseguras y en un barco que hace aguas. Nuestro Capitán, que es quien mas tiene que decir y quien mas resuena es la clave para hacernos pasar sanos la tempestad y salvarnos del naufragio, pero todo nos indica que el barco avanza enfrentado directo a la tormenta y angustia mucho la duda de no saber si la estructura está en capacidad de soportarla o los tripulantes en condiciones de enfrentarla.
La criminalidad no encuentra su medida de control, los funcionarios se sienten impotentes o incompetentes ante el auge del hampa y la impunidad criminal pareciera mayor que la capacidad judicial de sancionar delincuentes, de cualquier tipo; los muertos ni eso son, porque no los relacionan en los reportes de sucesos al comienzo de la semana; chóferes y peatones quedan agradecidos del delincuente que los despoja pero no los mata; los empresarios no son considerados por el Estado como factores de aporte al desarrollo nacional y del progreso, sino como delincuentes sociales que atentan contra la felicidad colectiva; los comerciantes que se dedican a su comercio pierden sus negocios y si no lo hacen los amenazan de quitarle sus empresas; las regulaciones de precios no controlan la inflación y el desabastecimiento amenaza con descontrolarla por completo; las calificaciones técnicas de los contratistas no son relevantes para el otorgamiento de buenas pro, que dependen mas de adjudicaciones directas; los propietarios viven en la zozobra de no saber que va a suceder con el derecho de propiedad; los maestros no saben si los héroes de la patria son los que son o eran otros; los muchachos no saben que es lo que deben aprender en la escuela; los tribunales administran justicia para aquellos que acceden a ella por los caminos verdes; las mujeres abusadas no consiguen respuestas a su drama; los pacientes no saben si encontrarán los medicamentos para curar sus males; la educación bolivariana pareciera que acabará o no acabará con los patrones de valores sociales de la educación tradicional venezolana; los empresarios que requieren protección no saben si la protección arancelaria es mejor o peor para el futuro de sus empresas y el empleo nacional; el dólar oficial es barato y conveniente pero no se consigue y la posibilidad de conseguirlo en mercados paralelos puede someter a los individuos a la justicia criminal; las denuncias de corrupción parecieran mostrar que está fuera de control y los venezolanos de bien no saben si la conducta responsable y ciudadana es efectiva para enfrentar la inseguridad en que vivimos, entre otras.
Es tal nuestro ambiente de inseguridad, que ya hay quienes dudan si Jesucristo está con nosotros o contra nosotros, porque nos distraemos averiguando si es socialista, comunista, oligarca o libre empresario.
Con todas las buenas intenciones que es justo reconocer en el Jefe del Estado, el deseo del Presidente de dar soluciones a los problemas fundamentales de la sociedad en el marco del socialismo XXI cuyo concepto no está claro todavía ni para quienes aspiran formar parte del Partido Único Social, lamentablemente solo se contribuye con exacerbar el clima de inseguridad que a partir del 10 de enero parece crecer en proporción a la profundización de la revolución y que elevó la angustia general luego de que la ley habilitante pareciera ser una herramienta de terror mas que una facilitadora del proceso de recomposición del Estado, porque constantemente se utiliza la posibilidad de emitir leyes que criminalizan o castigan a los ciudadanos y/o empresarios, por conductas que hasta hoy nadie había considerado criminales, mientras las conductas tradicionalmente criminales no son ni siquiera consideradas como tales.
No debe ser cómodo calzar las botas de Comandante de este barco, porque el problema es serio; pero nuestro destino es común y todos tenemos un grado de aporte. La lucha contra la inseguridad tiene dos grandes frentes: uno emocional y otro estructural; ambos se combaten con decisión y firmeza, pero el régimen tiende a identificar enemigos en aquellos sectores que le advierten de las dificultades que se enfrentan, mientras escucha con cierto grado de tolerancia a quienes le apuestan y juran su deseo y disposición de sacrificio hasta el final pero le ocultan las realidades, aunque ello implique que nos hundamos todos y naufraguemos en la tempestad.
La inseguridad la alimentan la impunidad y la incertidumbre. Y como en toda buena familia, el ejemplo de los padres es esencial para moldear la conducta de los hijos. No es posible pretender controlar la inseguridad aguas abajo, cuando la impunidad ante la corrupción administrativa, por ejemplo, es percibida hasta por el mas simple de los ciudadanos, ni cuando alrededor de las grandes decisiones de gobierno, el interés particular no es eliminado por una verdadera voluntad de promover el interés general.
Todos los miedos se disipan frente a la luz del conocimiento. Reglas claras, bien definidas y que perduren garantizan que cada miembro de la sociedad asuma su papel frente a ese destino que es común a todos los venezolanos. Pero ese conocimiento debe ser total, para que el miedo se disipe totalmente. Esto de un socialismo en construcción, junto con la habilitación legislativa según convenga y la reforma constitucional que se hace sin un norte claramente comunicado al país no puede ser bueno para navegar en los tiempos que se avecinan.
Todo el país requiere de mayor seguridad frente a donde y como vamos a enfrentar la tormenta. Pero la voz de mando resuena dentro del barco amenazando a los pasajeros con echarlos por la borda, sembrando miedo y terror paralizante, distrayéndolos del esfuerzo colectivo necesario para pasar la tormenta, que es la que en realidad nos amenaza a todos, incluso a las voces disidentes que el Presidente debería escuchar con mas atención, porque seguramente allí hay avisos mas sinceros de donde andan los peligros y amenazas a la estabilidad de la nación y por mas que queramos hacer ver que todo está bien, los pasajeros se están mareando.
En el camino de la democracia, la democracia es el camino.
La criminalidad no encuentra su medida de control, los funcionarios se sienten impotentes o incompetentes ante el auge del hampa y la impunidad criminal pareciera mayor que la capacidad judicial de sancionar delincuentes, de cualquier tipo; los muertos ni eso son, porque no los relacionan en los reportes de sucesos al comienzo de la semana; chóferes y peatones quedan agradecidos del delincuente que los despoja pero no los mata; los empresarios no son considerados por el Estado como factores de aporte al desarrollo nacional y del progreso, sino como delincuentes sociales que atentan contra la felicidad colectiva; los comerciantes que se dedican a su comercio pierden sus negocios y si no lo hacen los amenazan de quitarle sus empresas; las regulaciones de precios no controlan la inflación y el desabastecimiento amenaza con descontrolarla por completo; las calificaciones técnicas de los contratistas no son relevantes para el otorgamiento de buenas pro, que dependen mas de adjudicaciones directas; los propietarios viven en la zozobra de no saber que va a suceder con el derecho de propiedad; los maestros no saben si los héroes de la patria son los que son o eran otros; los muchachos no saben que es lo que deben aprender en la escuela; los tribunales administran justicia para aquellos que acceden a ella por los caminos verdes; las mujeres abusadas no consiguen respuestas a su drama; los pacientes no saben si encontrarán los medicamentos para curar sus males; la educación bolivariana pareciera que acabará o no acabará con los patrones de valores sociales de la educación tradicional venezolana; los empresarios que requieren protección no saben si la protección arancelaria es mejor o peor para el futuro de sus empresas y el empleo nacional; el dólar oficial es barato y conveniente pero no se consigue y la posibilidad de conseguirlo en mercados paralelos puede someter a los individuos a la justicia criminal; las denuncias de corrupción parecieran mostrar que está fuera de control y los venezolanos de bien no saben si la conducta responsable y ciudadana es efectiva para enfrentar la inseguridad en que vivimos, entre otras.
Es tal nuestro ambiente de inseguridad, que ya hay quienes dudan si Jesucristo está con nosotros o contra nosotros, porque nos distraemos averiguando si es socialista, comunista, oligarca o libre empresario.
Con todas las buenas intenciones que es justo reconocer en el Jefe del Estado, el deseo del Presidente de dar soluciones a los problemas fundamentales de la sociedad en el marco del socialismo XXI cuyo concepto no está claro todavía ni para quienes aspiran formar parte del Partido Único Social, lamentablemente solo se contribuye con exacerbar el clima de inseguridad que a partir del 10 de enero parece crecer en proporción a la profundización de la revolución y que elevó la angustia general luego de que la ley habilitante pareciera ser una herramienta de terror mas que una facilitadora del proceso de recomposición del Estado, porque constantemente se utiliza la posibilidad de emitir leyes que criminalizan o castigan a los ciudadanos y/o empresarios, por conductas que hasta hoy nadie había considerado criminales, mientras las conductas tradicionalmente criminales no son ni siquiera consideradas como tales.
No debe ser cómodo calzar las botas de Comandante de este barco, porque el problema es serio; pero nuestro destino es común y todos tenemos un grado de aporte. La lucha contra la inseguridad tiene dos grandes frentes: uno emocional y otro estructural; ambos se combaten con decisión y firmeza, pero el régimen tiende a identificar enemigos en aquellos sectores que le advierten de las dificultades que se enfrentan, mientras escucha con cierto grado de tolerancia a quienes le apuestan y juran su deseo y disposición de sacrificio hasta el final pero le ocultan las realidades, aunque ello implique que nos hundamos todos y naufraguemos en la tempestad.
La inseguridad la alimentan la impunidad y la incertidumbre. Y como en toda buena familia, el ejemplo de los padres es esencial para moldear la conducta de los hijos. No es posible pretender controlar la inseguridad aguas abajo, cuando la impunidad ante la corrupción administrativa, por ejemplo, es percibida hasta por el mas simple de los ciudadanos, ni cuando alrededor de las grandes decisiones de gobierno, el interés particular no es eliminado por una verdadera voluntad de promover el interés general.
Todos los miedos se disipan frente a la luz del conocimiento. Reglas claras, bien definidas y que perduren garantizan que cada miembro de la sociedad asuma su papel frente a ese destino que es común a todos los venezolanos. Pero ese conocimiento debe ser total, para que el miedo se disipe totalmente. Esto de un socialismo en construcción, junto con la habilitación legislativa según convenga y la reforma constitucional que se hace sin un norte claramente comunicado al país no puede ser bueno para navegar en los tiempos que se avecinan.
Todo el país requiere de mayor seguridad frente a donde y como vamos a enfrentar la tormenta. Pero la voz de mando resuena dentro del barco amenazando a los pasajeros con echarlos por la borda, sembrando miedo y terror paralizante, distrayéndolos del esfuerzo colectivo necesario para pasar la tormenta, que es la que en realidad nos amenaza a todos, incluso a las voces disidentes que el Presidente debería escuchar con mas atención, porque seguramente allí hay avisos mas sinceros de donde andan los peligros y amenazas a la estabilidad de la nación y por mas que queramos hacer ver que todo está bien, los pasajeros se están mareando.
En el camino de la democracia, la democracia es el camino.
miércoles, 21 de febrero de 2007
Aquí no se come carne; ni aquí, ¿Y aquí? Aquí si!!
Las declaraciones del Presidente Chávez amenazando con nacionalizar mataderos y carnicerías que no cumplan los caprichos regulatorios de precios me hicieron recordar a las viejas horrorosas de mi infancia que aprovechándose de nuestra debilidad corporal recorrían nuestros bracitos con sus tentáculos de terror, jugando adivinar en donde había carne y en donde no hasta llegar a la sensible axila, torturándonos con lo que ellas creían era una gracia cuando en realidad era una abominable muestra de poder y de terror.
Las declaraciones de algunos funcionarios oficiales inquietan de verdad, porque si bien cada uno es responsable de lo que dice y hace, las acciones de los miembros del equipo de gobierno reflejan también como ese equipo piensa y actúa.
La Ministra María Cristina Iglesias declaró recientemente que era imposible que se pensará que los precios de la carne estuviesen alrededor de los Bs. 18/20 mil el Kilo, cuando el precio de la carne viva estuviese por el orden de los Bs. 3.500/3.800. Anunció además posibles medidas en contra de quienes fijaban esos precios, porque atentaban contra las libertades esenciales a la vida y al derecho constitucional a comer carne (o proteínas pues), cuya industrialización, comercialización y venta, según la ministra, es un “servicio público esencial”.
Lo que ignora la funcionaria, de buena o cualquier otra fe, es que un administrador, sea público, privado o familiar, tiene que comportarse como “el mejor padre de familia”. Es irrelevante si usted es administrador de un ministerio, una empresa, una cooperativa, o una ama de casa, la lógica elemental indica que si usted vende por debajo del costo de producción y/o reposición o gasta mas de lo que ingresa, usted pierde dinero o capacidad de ahorro.
Parece absurdo, pero los funcionarios públicos parecieran que no conocen estas reglas de oro, que por ser simples ecuaciones y fórmulas matemáticas, no importa si el régimen es capitalista salvaje o marxista bolivariano, siempre que vendemos por debajo de costos, perdemos y tendemos a desaparecer.
La carne viva a 3.500 bolos se consigue en la finca, pero para que la sabrosa res pueda convertirse en proteína constitucional bolivariana, tiene que pasar por varias etapas, que se conoce como cadena de comercialización, que si bien podría alegarse son “ineficiencias” del mercado, son etapas necesarias para llevar la res de la finca al matadero, transportarla refrigeradamente a los centros de distribución, quienes la llevan a los centros mayoristas, quienes a su vez la llevan a los centros detallistas (las carnicerías y los mercados pues!!!) para que allí encuentre a su hambriento consumidor.
Si los procesos de comercialización fueran gratuitos, obviamente la Ministra podría aspirar a que la carne se vendiera a Bs. 3.500 o a los precios regulados. Pero no lo son, y ella sabe que los distintos participantes en la cadena, quienes además de aspirar a una ganancia normal (a la cual me referiré abajo), incurrir en gastos necesarios y pagar sueldos a empleados, tienen que hacer incrementos al precio que son proporcionales al valor agregado en cada eslabón de la cadena de comercialización.
La revolución también ignora por buena o por otra fe que la inflación, que apunta a 25% en el año, tiene un efecto pernicioso en el capital de trabajo de todos esos intermediarios, así que si ellos no incorporan ese factor de costos, lo que sucede es que los miembros de la cadena de comercialización pierden dinero en el proceso; y a diferencia de quienes administran bienes públicos y las riquezas naturales del país, estos empresarios pequeños, medianos o grandes, se juegan los destinos de sus familias y cualquier error que ellos cometen lo pagan con su dinero propio, no con el presupuesto nacional ni con partidas adicionales.
Un inversionista tiene derecho a aspirar a una ganancia normal y prudente. Olvidando el riesgo que puede significar invertir en Venezuela y sin desconocer el hecho de que la inversión en nuestro país ha caído a niveles alarmantes, ninguna persona sensata invertiría en Venezuela por menos de lo que su capital le produciría si lo dejara invertido en colocaciones monetarias locales o en divisas. O sea, nadie puede aspirar a un retorno de inversión que sea inferior a la suma de la tasa de interés pasiva mas competitiva de la banca y la inflación, sin comprometer dichos recursos ni arriesgarse a que pierdan su valor, descapitalizando las empresas y quebrando a la familias.
Como dijo el ministro Cabezas, la política monetaria orientada al control de la inflación y las políticas fiscales para promover la inversión son medidas sanas y convenientes. La promoción del comercio, la industria y los negocios, aunque no sean afectos al régimen, es una prioridad que los ministerios de la economía tienen que tener como igualmente esencial, porque una buena política monetaria sin promoción de la producción y la competencia solo lograría que los carniceros no digan ni mu!
En el camino de la democracia, la democracia es el camino.
José Andrés Ponce Sardi
Voces de la Democracia
jose.andres.ponce@tudemocracia.org
http://www.tudemocraciaorg.blogspot.com
Las declaraciones de algunos funcionarios oficiales inquietan de verdad, porque si bien cada uno es responsable de lo que dice y hace, las acciones de los miembros del equipo de gobierno reflejan también como ese equipo piensa y actúa.
La Ministra María Cristina Iglesias declaró recientemente que era imposible que se pensará que los precios de la carne estuviesen alrededor de los Bs. 18/20 mil el Kilo, cuando el precio de la carne viva estuviese por el orden de los Bs. 3.500/3.800. Anunció además posibles medidas en contra de quienes fijaban esos precios, porque atentaban contra las libertades esenciales a la vida y al derecho constitucional a comer carne (o proteínas pues), cuya industrialización, comercialización y venta, según la ministra, es un “servicio público esencial”.
Lo que ignora la funcionaria, de buena o cualquier otra fe, es que un administrador, sea público, privado o familiar, tiene que comportarse como “el mejor padre de familia”. Es irrelevante si usted es administrador de un ministerio, una empresa, una cooperativa, o una ama de casa, la lógica elemental indica que si usted vende por debajo del costo de producción y/o reposición o gasta mas de lo que ingresa, usted pierde dinero o capacidad de ahorro.
Parece absurdo, pero los funcionarios públicos parecieran que no conocen estas reglas de oro, que por ser simples ecuaciones y fórmulas matemáticas, no importa si el régimen es capitalista salvaje o marxista bolivariano, siempre que vendemos por debajo de costos, perdemos y tendemos a desaparecer.
La carne viva a 3.500 bolos se consigue en la finca, pero para que la sabrosa res pueda convertirse en proteína constitucional bolivariana, tiene que pasar por varias etapas, que se conoce como cadena de comercialización, que si bien podría alegarse son “ineficiencias” del mercado, son etapas necesarias para llevar la res de la finca al matadero, transportarla refrigeradamente a los centros de distribución, quienes la llevan a los centros mayoristas, quienes a su vez la llevan a los centros detallistas (las carnicerías y los mercados pues!!!) para que allí encuentre a su hambriento consumidor.
Si los procesos de comercialización fueran gratuitos, obviamente la Ministra podría aspirar a que la carne se vendiera a Bs. 3.500 o a los precios regulados. Pero no lo son, y ella sabe que los distintos participantes en la cadena, quienes además de aspirar a una ganancia normal (a la cual me referiré abajo), incurrir en gastos necesarios y pagar sueldos a empleados, tienen que hacer incrementos al precio que son proporcionales al valor agregado en cada eslabón de la cadena de comercialización.
La revolución también ignora por buena o por otra fe que la inflación, que apunta a 25% en el año, tiene un efecto pernicioso en el capital de trabajo de todos esos intermediarios, así que si ellos no incorporan ese factor de costos, lo que sucede es que los miembros de la cadena de comercialización pierden dinero en el proceso; y a diferencia de quienes administran bienes públicos y las riquezas naturales del país, estos empresarios pequeños, medianos o grandes, se juegan los destinos de sus familias y cualquier error que ellos cometen lo pagan con su dinero propio, no con el presupuesto nacional ni con partidas adicionales.
Un inversionista tiene derecho a aspirar a una ganancia normal y prudente. Olvidando el riesgo que puede significar invertir en Venezuela y sin desconocer el hecho de que la inversión en nuestro país ha caído a niveles alarmantes, ninguna persona sensata invertiría en Venezuela por menos de lo que su capital le produciría si lo dejara invertido en colocaciones monetarias locales o en divisas. O sea, nadie puede aspirar a un retorno de inversión que sea inferior a la suma de la tasa de interés pasiva mas competitiva de la banca y la inflación, sin comprometer dichos recursos ni arriesgarse a que pierdan su valor, descapitalizando las empresas y quebrando a la familias.
Como dijo el ministro Cabezas, la política monetaria orientada al control de la inflación y las políticas fiscales para promover la inversión son medidas sanas y convenientes. La promoción del comercio, la industria y los negocios, aunque no sean afectos al régimen, es una prioridad que los ministerios de la economía tienen que tener como igualmente esencial, porque una buena política monetaria sin promoción de la producción y la competencia solo lograría que los carniceros no digan ni mu!
En el camino de la democracia, la democracia es el camino.
José Andrés Ponce Sardi
Voces de la Democracia
jose.andres.ponce@tudemocracia.org
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miércoles, 14 de febrero de 2007
La Nacionalización del Guanajo
Tremenda alharaca se ha formado por la nacionalización de las empresas de energía y comunicaciones. El gobierno desarrolla estas acciones en un intento de profundizar su revolución y presentar un contraste al capitalismo imperial, pero con ellas resucita las Empresas del Estado que se sabe por experiencia terminan generando mas ineficiencia, corrupción y frustración, asi como dolor y tristeza a la familia venezolana, excepto a aquellas que logran capitalizar rentablemente la información privilegiada que las posiciones temporales del ejercicio de poder les otorga.
No tiene nada de reprochable que el Estado ejerza soberanía sobre sus recursos naturales, ni que actúe cuando está en juego el interés nacional; pero estas nacionalizaciones parecieran tener mas que ver con la confrontación de agendas políticas y personales que con los compromisos necesarios para la construcción de una sociedad progresista, inclusiva y productiva que hemos perdido en los avatares de la revolución.
Mientras escuchamos al Presidente y demás funcionarios anunciar las distintas medidas de nacionalización de operaciones en las áreas de emergía y comunicaciones, me preguntaba si acaso en lugar de nacionalización, “... nos volvieron a vender el Guanajo!!!”.
En sectores tan estratégicos pero especialmente sensibles a los avances tecnológicos de punta que lamentablemente carecemos en nuestro país, uno se pregunta si acaso los procesos de nacionalización de las otrora “asociaciones estratégicas” petroleras, de energía y comunicaciones, sus posteriores aperturas a capitales extranjeros, reaperturas y subsecuentes retomas del control, no terminan resultando en mas frustraciones producto del capricho de la ideología, filosofía, agenda política y negociantes de turno que las que producirían si las mantuvieran en manos privadas, distintas a quienes en función de gobierno asumen a precio de oro una supuesta y enchatarrada soberanía nacional, una vez que los activos han sido totalmente depreciados y las entrañas secadas.
Por la gloria de presidentes y gobernantes de antaño y actuales enfilamos al país una y otra vez hacia caminos caprichosos y de generación de miseria, destrucción y colapso, mientras nuestras conciencias se entumecen por el oportunismo rentista, la ganancia rápida y el comprometer del futuro, que en el presente luce muy grave, porque la casta política mayoritaria actual no muestra signos de una voluntad independiente y necesaria que garantice la verdadera defensa del interés nacional, sino que pareciera ser una dispuesta a servir de útil tramoya a la revolución mientras intereses ocultos exprimen la fantasía misionera e idealista del caudillo de turno.
Luego de recibir el bofe transnacional y de que los líderes de la Reconstitución de la República reconozcan, una vez mas, la inconveniencia e incompatibilidad del Estado para explotar empresas mas razonable y rentablemente que los propios individuos y la iniciativa privada, nacional o extranjera, se anunciarán nuevos planes de reconversión y reapertura donde, producto del abandono total a la reinversión y explotación rentable y ordenada de dichas empresas, entregaremos probablemente en condiciones desfavorables al interés nacional, la explotación de nuestros recursos a empresas privadas que calificaremos como “… mas expertas e idóneas…”, otra vez!
Ellas, que tienen sus números bien calculados y aceleran la “contabilidad” de la depreciación para recuperar sus inversiones antes que el próximo régimen populista consolide su poder, entonces, ante un despliegue de soberanía “... nos volverán a comprar el Guanajo”.
Que angustioso es el destino de esta V República, que como en la IV cae y recae en manos populistas que fácil cambian espejismos por el oro negro, y lo hacen paradójicamente en nombre de la defensa y desarrollo de un país que cada día es percibido como mas pobre, gracias a quienes hábilmente convencen a nuestros presidentes y los hacen caer en estos desafortunados pero profundamente rentables accidentes históricos disfrazados de revoluciones mesiánicas, una y otra vez.
En el camino de la democracia, la democracia es el camino.
José Andrés Ponce Sardi
Voces de la Democracia
jose.andres.ponce@tudemocracia.org
http://www.tudemocraciaorg.blogspot.com
No tiene nada de reprochable que el Estado ejerza soberanía sobre sus recursos naturales, ni que actúe cuando está en juego el interés nacional; pero estas nacionalizaciones parecieran tener mas que ver con la confrontación de agendas políticas y personales que con los compromisos necesarios para la construcción de una sociedad progresista, inclusiva y productiva que hemos perdido en los avatares de la revolución.
Mientras escuchamos al Presidente y demás funcionarios anunciar las distintas medidas de nacionalización de operaciones en las áreas de emergía y comunicaciones, me preguntaba si acaso en lugar de nacionalización, “... nos volvieron a vender el Guanajo!!!”.
En sectores tan estratégicos pero especialmente sensibles a los avances tecnológicos de punta que lamentablemente carecemos en nuestro país, uno se pregunta si acaso los procesos de nacionalización de las otrora “asociaciones estratégicas” petroleras, de energía y comunicaciones, sus posteriores aperturas a capitales extranjeros, reaperturas y subsecuentes retomas del control, no terminan resultando en mas frustraciones producto del capricho de la ideología, filosofía, agenda política y negociantes de turno que las que producirían si las mantuvieran en manos privadas, distintas a quienes en función de gobierno asumen a precio de oro una supuesta y enchatarrada soberanía nacional, una vez que los activos han sido totalmente depreciados y las entrañas secadas.
Por la gloria de presidentes y gobernantes de antaño y actuales enfilamos al país una y otra vez hacia caminos caprichosos y de generación de miseria, destrucción y colapso, mientras nuestras conciencias se entumecen por el oportunismo rentista, la ganancia rápida y el comprometer del futuro, que en el presente luce muy grave, porque la casta política mayoritaria actual no muestra signos de una voluntad independiente y necesaria que garantice la verdadera defensa del interés nacional, sino que pareciera ser una dispuesta a servir de útil tramoya a la revolución mientras intereses ocultos exprimen la fantasía misionera e idealista del caudillo de turno.
Luego de recibir el bofe transnacional y de que los líderes de la Reconstitución de la República reconozcan, una vez mas, la inconveniencia e incompatibilidad del Estado para explotar empresas mas razonable y rentablemente que los propios individuos y la iniciativa privada, nacional o extranjera, se anunciarán nuevos planes de reconversión y reapertura donde, producto del abandono total a la reinversión y explotación rentable y ordenada de dichas empresas, entregaremos probablemente en condiciones desfavorables al interés nacional, la explotación de nuestros recursos a empresas privadas que calificaremos como “… mas expertas e idóneas…”, otra vez!
Ellas, que tienen sus números bien calculados y aceleran la “contabilidad” de la depreciación para recuperar sus inversiones antes que el próximo régimen populista consolide su poder, entonces, ante un despliegue de soberanía “... nos volverán a comprar el Guanajo”.
Que angustioso es el destino de esta V República, que como en la IV cae y recae en manos populistas que fácil cambian espejismos por el oro negro, y lo hacen paradójicamente en nombre de la defensa y desarrollo de un país que cada día es percibido como mas pobre, gracias a quienes hábilmente convencen a nuestros presidentes y los hacen caer en estos desafortunados pero profundamente rentables accidentes históricos disfrazados de revoluciones mesiánicas, una y otra vez.
En el camino de la democracia, la democracia es el camino.
José Andrés Ponce Sardi
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miércoles, 7 de febrero de 2007
¿Cuál Justicia va Primero?
Los anuncios hechos por exdirigentes de Primero Justicia en cuanto a su desincorporación militante de dicha organización dieron al partido amarillo la dimensión de auténtico partido político tradicional venezolano: ya cuentan con una división.
Como siempre, voceros oficiales del partido le restaron importancia al hecho divisionista y descalificaron la decisión anunciada por Blyde y compañía declarándola como una mera disidencia de facciones minoritarias que no afectan la vida, estructura y marcha de la organización, no sin que Blyde dejase ver que la decisión formal anunciada seguía a una exclusión funcional que ya tenía tiempo, cuya oficialización había diferido por razones directamente asociadas con el tema electoral.
Se ha especulado mucho sobre los motivos y causas de la división. Transcendió que el origen de las insalvables diferencias puede haber estado en la decisión de Julio Borges de no seguir la línea abstencionista del partido en las elecciones legislativas de 2005. Se habla de diferencias durante todo el 2006. Vimos acciones concretas que desactivaron a Gerardo Blyde como Secretario General de la organización y mas recientemente una protesta pública del Alcalde López en cuanto a la poca transparencia del proceso electoral interno.
No faltó quien especulara que la división no perjudicaría a la cabeza visible de la organización, porque los fondos de financiamiento del partido están supuestamente muy asociados a su participación activa en el mismo. Finalmente, en las noticias del Lunes pasado vimos reportado que la participación militante en las elecciones del fin de semana no fue mayor al 50%.
Independientemente a la altura y civilismo con que la organización y la disidencia parecen haber afrontado el proceso (lo cual hay que reconocer), los hechos concretos alrededor de la decisión de Blyde, López, Hernández y otros, la denuncia sobre la poca transparencia del proceso electoral, la postura indiferente del actual secretario general para con los disidentes y la claramente escasa participación de la militancia partidista en el proceso electoral interno, ciertamente le hacen a uno preguntarse si quienes pretenden erigirse como representantes, voceros y líderes de la oposición representan los valores democráticos, de justicia, juego limpio y honestidad que todos los venezolanos aspiran ver alguna vez en el proceso político del país.
Es precisamente allí, en la incapacidad de ver la paja en el ojo propio, donde reside la falta de densidad de la oposición venezolana. Por un lado, somos capaces de cuestionar al régimen de Hugo Chávez por su supuesta vocación totalitaria, exclusionista de la disidencia, concentrador de poder hegemónico, manipulador de la transparencia electoral y usuario de fondos públicos para financiar proyectos ajenos al interés nacional; pero por otro, la dirigencia opositora afronta sus problemas internos con las mismas cualidades que pretende hacer ver como negativas en quienes nos gobiernan en la actualidad.
La oposición existe, es sana y hay quienes creemos que representaría la mayoría nacional, pero los actos concretos que materializa la dirigencia opositora siguen sin estar a la altura de la necesidades de ese colectivo, sino que responden a necesidades propias de supervivencia política, prácticas hegemónicas y ejercicios caudillistas parcelarios, que en nada contribuyen al desarrollo de un debate verdadero y democrático que confronte con seriedad, autoridad y dignidad a las manifestaciones igualmente hegemónicas y caudillezcas que tanto daño hacen a las posibilidades de la democracia en Venezuela.
Cuando vemos estos hechos y observamos al Presidente Chávez acumular facultades ejecutivas y legislativas, uno se pregunta si acaso el presidente, en la intimidad de su despacho, no se dice a si mismo que “con estos enemigos, nadie necesita amigos”.
Igualmente, uno se pregunta si la intolerancia a la disidencia, la incapacidad de asumir el debate, el disenso y las diferencias como herramienta fundamental de la democracia, la utilización de las organizaciones políticas como plataforma de lanzamiento de un interés individual y no como ente representante de una ideología y pensar político, son parte de una cultura venezolana que no tiene color y refleja una forma de pensar compartida por todos.
Si fuese así, la oposición y el gobierno tienen mucho mas en común de lo que ambos quisieran reconocer. Eso, quizás, sería lo único bueno de todo esto.
En el camino de la democracia, la democracia es el camino.
José Andrés Ponce Sardi
Voces de la Democracia
jose.andres.ponce@tudemocracia.org
http://www.tudemocraciaorg.blogspot.com
Como siempre, voceros oficiales del partido le restaron importancia al hecho divisionista y descalificaron la decisión anunciada por Blyde y compañía declarándola como una mera disidencia de facciones minoritarias que no afectan la vida, estructura y marcha de la organización, no sin que Blyde dejase ver que la decisión formal anunciada seguía a una exclusión funcional que ya tenía tiempo, cuya oficialización había diferido por razones directamente asociadas con el tema electoral.
Se ha especulado mucho sobre los motivos y causas de la división. Transcendió que el origen de las insalvables diferencias puede haber estado en la decisión de Julio Borges de no seguir la línea abstencionista del partido en las elecciones legislativas de 2005. Se habla de diferencias durante todo el 2006. Vimos acciones concretas que desactivaron a Gerardo Blyde como Secretario General de la organización y mas recientemente una protesta pública del Alcalde López en cuanto a la poca transparencia del proceso electoral interno.
No faltó quien especulara que la división no perjudicaría a la cabeza visible de la organización, porque los fondos de financiamiento del partido están supuestamente muy asociados a su participación activa en el mismo. Finalmente, en las noticias del Lunes pasado vimos reportado que la participación militante en las elecciones del fin de semana no fue mayor al 50%.
Independientemente a la altura y civilismo con que la organización y la disidencia parecen haber afrontado el proceso (lo cual hay que reconocer), los hechos concretos alrededor de la decisión de Blyde, López, Hernández y otros, la denuncia sobre la poca transparencia del proceso electoral, la postura indiferente del actual secretario general para con los disidentes y la claramente escasa participación de la militancia partidista en el proceso electoral interno, ciertamente le hacen a uno preguntarse si quienes pretenden erigirse como representantes, voceros y líderes de la oposición representan los valores democráticos, de justicia, juego limpio y honestidad que todos los venezolanos aspiran ver alguna vez en el proceso político del país.
Es precisamente allí, en la incapacidad de ver la paja en el ojo propio, donde reside la falta de densidad de la oposición venezolana. Por un lado, somos capaces de cuestionar al régimen de Hugo Chávez por su supuesta vocación totalitaria, exclusionista de la disidencia, concentrador de poder hegemónico, manipulador de la transparencia electoral y usuario de fondos públicos para financiar proyectos ajenos al interés nacional; pero por otro, la dirigencia opositora afronta sus problemas internos con las mismas cualidades que pretende hacer ver como negativas en quienes nos gobiernan en la actualidad.
La oposición existe, es sana y hay quienes creemos que representaría la mayoría nacional, pero los actos concretos que materializa la dirigencia opositora siguen sin estar a la altura de la necesidades de ese colectivo, sino que responden a necesidades propias de supervivencia política, prácticas hegemónicas y ejercicios caudillistas parcelarios, que en nada contribuyen al desarrollo de un debate verdadero y democrático que confronte con seriedad, autoridad y dignidad a las manifestaciones igualmente hegemónicas y caudillezcas que tanto daño hacen a las posibilidades de la democracia en Venezuela.
Cuando vemos estos hechos y observamos al Presidente Chávez acumular facultades ejecutivas y legislativas, uno se pregunta si acaso el presidente, en la intimidad de su despacho, no se dice a si mismo que “con estos enemigos, nadie necesita amigos”.
Igualmente, uno se pregunta si la intolerancia a la disidencia, la incapacidad de asumir el debate, el disenso y las diferencias como herramienta fundamental de la democracia, la utilización de las organizaciones políticas como plataforma de lanzamiento de un interés individual y no como ente representante de una ideología y pensar político, son parte de una cultura venezolana que no tiene color y refleja una forma de pensar compartida por todos.
Si fuese así, la oposición y el gobierno tienen mucho mas en común de lo que ambos quisieran reconocer. Eso, quizás, sería lo único bueno de todo esto.
En el camino de la democracia, la democracia es el camino.
José Andrés Ponce Sardi
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miércoles, 31 de enero de 2007
Chávez, Esopo y Socialismo del Siglo XXI
Quienes promueven el Socialismo del Siglo XXI nos dicen que esa suerte de marxismo bolivariano y cristiano es un concepto en construcción que solo puede entenderse oyendo los discursos de Hugo Chávez. Pues bien, oyendo al Presidente desde el 10 de enero y siguiendo bien de cerca sus discursos y anuncios, se recuerda uno de la fábula de Esopo, la de la gallina de los huevos de oro.
Según la fábula, hubo una vez un granjero que tuvo la dicha de encontrarse una gallina que ponía huevos de oro. Dudando lo que veía, el desconfiado granjero hizo verificar el huevo por otras personas y en efecto, pudo comprobar que era de oro. El granjero enriqueció notablemente, pues la gallina ponía un huevo diario. No pasó mucho para que sus ambiciones desmedidas le hicieran pensar que era mejor matar a la gallina y sacarle todos los huevos de una vez. Y sin pensarlo dos veces decidió matar la ponedora de los huevos de oro. Mas al darle muerte y abrirla comprobó para su desesperación que en su interior no había ningún huevo. Había matado la gallina de los huevos de oro y con ello perdió la fuente de su riqueza.
El huevo de oro de cada día representa la producción nacional y la gallina representa la capacidad de producción de las empresas y su gente.
Cuando el Estado interviene las fuentes de producción tal como ha venido haciendo con la industria petrolera, las empresas de telecomunicaciones, lo medios, la agroindustria, y ahoga a las demás fuentes de producción con medidas que solo limitan su productividad y se hace además con arbitrariedad, mata la gallina de los huevos de oro, acaba con la iniciativa de las personas y arrasa con las expectativas del colectivo (el pueblo) que se ve perjudicado por las secuelas de las ambiciones desmedidas de un régimen que todo lo quiere y pretende, como aquel Granjero, sin proponerse desarrollar la capacidad y los talentos de la gente para producir lo que el régimen pareciera ambicionar con tanta sed.
La propuesta de estimular el desarrollo del colectivo en Venezuela es buena, porque hemos perdido ese aspecto de nuestra conciencia, pero hacerlo a expensas del individuo acaba con las buenas intenciones que se pudieran tener. Y cuando una “mala” mata una “buena”, el resultado es siempre “Cero”.
Usted no se pregunta ¿Por qué el mundo le da una mejor calificación al socialismo al estilo del brasileño Lula Da Silva que a las prácticas de Chávez en Venezuela?
Mientras Chávez habla de “estatización”, Lula promueve la inversión extranjera; mientras Chávez habla del control de las ondas radioeléctricas, Lula promueve la llegada del Web 2.0; mientras Chávez hace cabalgar el crecimiento económico sobre la fantasía de los precios elevados del petróleo, en Brasil se diversifica la economía, se controla la inflación, la tasa de cambio es estable y la moneda es libremente convertible; mientras Chávez habla de la destrucción del capitalismo salvaje, Lula promueve la apertura hacia el libre mercado (de hecho, junto al presidente de México, fueron los únicos latinoamericanos en la cumbre de Davos, donde Venezuela brilló por su ausencia). Y no nos olvidemos del Socialismo a la Chilena, que ha llevado a ese país al primer mundo, no precisamente por promover al Estado Todopoderoso ni la castración del esfuerzo individual en aras del desarrollo del colectivo.
Si queremos una Venezuela socialista y rica en vez de una Venezuela socialista y pobre, es bueno que copiemos iniciativas como las de Brasil, o Chile, o incluso la de países europeos, donde la lógica es muy simple: “mientras mas éxito y progreso económico en la gente, el Estado puede cobrar mas impuestos y ejecutar mejores políticas sociales para la promoción del colectivo”. Las economías socialistas que han incorporado sin miedo el libre mercado y mantenido sus políticas socialistas, la promoción de programas sociales y de asistencia a los mas necesitados, están en franco camino a la eliminación de la pobreza, sin imposición de controles a la actividad económica, la libre convertibilidad de la moneda, ni asumiendo el control de todas las fuentes de producción.
El problema no es el socialismo, sino las mentes que les toca ejecutarlo. La Venezuela abundante no se dará con la mentalidad de escasez con que actúan quienes gobiernan. Esa mentalidad es la que ha creado el problema y no lo podrá resolver, porque como decía Albert Eistein “no se puede resolver un problema con la misma mentalidad con que se creó”.
En el camino de la democracia, la democracia es el camino.
José Andrés Ponce
Voces de la Democracia!
jose.andres.ponce@tudemocracia.org
http://www.tudemocraciaorg.blogspot.com
Según la fábula, hubo una vez un granjero que tuvo la dicha de encontrarse una gallina que ponía huevos de oro. Dudando lo que veía, el desconfiado granjero hizo verificar el huevo por otras personas y en efecto, pudo comprobar que era de oro. El granjero enriqueció notablemente, pues la gallina ponía un huevo diario. No pasó mucho para que sus ambiciones desmedidas le hicieran pensar que era mejor matar a la gallina y sacarle todos los huevos de una vez. Y sin pensarlo dos veces decidió matar la ponedora de los huevos de oro. Mas al darle muerte y abrirla comprobó para su desesperación que en su interior no había ningún huevo. Había matado la gallina de los huevos de oro y con ello perdió la fuente de su riqueza.
El huevo de oro de cada día representa la producción nacional y la gallina representa la capacidad de producción de las empresas y su gente.
Cuando el Estado interviene las fuentes de producción tal como ha venido haciendo con la industria petrolera, las empresas de telecomunicaciones, lo medios, la agroindustria, y ahoga a las demás fuentes de producción con medidas que solo limitan su productividad y se hace además con arbitrariedad, mata la gallina de los huevos de oro, acaba con la iniciativa de las personas y arrasa con las expectativas del colectivo (el pueblo) que se ve perjudicado por las secuelas de las ambiciones desmedidas de un régimen que todo lo quiere y pretende, como aquel Granjero, sin proponerse desarrollar la capacidad y los talentos de la gente para producir lo que el régimen pareciera ambicionar con tanta sed.
La propuesta de estimular el desarrollo del colectivo en Venezuela es buena, porque hemos perdido ese aspecto de nuestra conciencia, pero hacerlo a expensas del individuo acaba con las buenas intenciones que se pudieran tener. Y cuando una “mala” mata una “buena”, el resultado es siempre “Cero”.
Usted no se pregunta ¿Por qué el mundo le da una mejor calificación al socialismo al estilo del brasileño Lula Da Silva que a las prácticas de Chávez en Venezuela?
Mientras Chávez habla de “estatización”, Lula promueve la inversión extranjera; mientras Chávez habla del control de las ondas radioeléctricas, Lula promueve la llegada del Web 2.0; mientras Chávez hace cabalgar el crecimiento económico sobre la fantasía de los precios elevados del petróleo, en Brasil se diversifica la economía, se controla la inflación, la tasa de cambio es estable y la moneda es libremente convertible; mientras Chávez habla de la destrucción del capitalismo salvaje, Lula promueve la apertura hacia el libre mercado (de hecho, junto al presidente de México, fueron los únicos latinoamericanos en la cumbre de Davos, donde Venezuela brilló por su ausencia). Y no nos olvidemos del Socialismo a la Chilena, que ha llevado a ese país al primer mundo, no precisamente por promover al Estado Todopoderoso ni la castración del esfuerzo individual en aras del desarrollo del colectivo.
Si queremos una Venezuela socialista y rica en vez de una Venezuela socialista y pobre, es bueno que copiemos iniciativas como las de Brasil, o Chile, o incluso la de países europeos, donde la lógica es muy simple: “mientras mas éxito y progreso económico en la gente, el Estado puede cobrar mas impuestos y ejecutar mejores políticas sociales para la promoción del colectivo”. Las economías socialistas que han incorporado sin miedo el libre mercado y mantenido sus políticas socialistas, la promoción de programas sociales y de asistencia a los mas necesitados, están en franco camino a la eliminación de la pobreza, sin imposición de controles a la actividad económica, la libre convertibilidad de la moneda, ni asumiendo el control de todas las fuentes de producción.
El problema no es el socialismo, sino las mentes que les toca ejecutarlo. La Venezuela abundante no se dará con la mentalidad de escasez con que actúan quienes gobiernan. Esa mentalidad es la que ha creado el problema y no lo podrá resolver, porque como decía Albert Eistein “no se puede resolver un problema con la misma mentalidad con que se creó”.
En el camino de la democracia, la democracia es el camino.
José Andrés Ponce
Voces de la Democracia!
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miércoles, 24 de enero de 2007
Chávez: Un “Cruzado” rezagado.
Si la primera mentira fundamental de la revolución bolivariana es que ser rico es malo, la segunda consiste en hacer creer que Hugo Chávez es el “Salvador del Mundo”; y por eso hay que ofrecerle apoyo incondicional. Mientras tanto, nuestro Quijote de Sabaneta desespera, porque para ser un Cruzado auténtico, necesita a un enemigo cierto, una amenaza real y una causa noble a la cual entregarse en sacrificio.
Nadie se come el cuento de que los gringos son nuestros enemigos; el libre mercado ya no amenaza ni a los chinos y la guerra santa del fundamentalismo musulmán no tiene nada que ver con nuestros valores y creencias. Así, Hugo se ha convertido en la parodia quijotesca de América Latina, buscando camorra y pagando los tragos con chequera ajena, en cuanto pueblo visita, sin mayor objetivo que la gloria personal por la promoción del marxismo bolivariano, que se entiende solamente si paga en dólares.
Aunque la integración pudiera ser la verdadera cruzada bolivariana, los intereses de América Latina, que no acostumbra a llorar por nadie, serían mejor servidos sin la presencia de un camorrero que promueve el sectarismo y la dominación como herramienta de integración.
El fracaso de la revolución bolivariana es que ella, después de llenar de expectativas a nuestro pueblo, se levanta “contra enemigos fantasiosos” y no a favor del progreso y felicidad de la familia venezolana. Todos saben que Chávez está en contra del “Diablo de Buchhhh”, pero ni sus mas cercanos ideólogos son capaces de descifrar a favor de que está el Comandante; ni siquiera pueden enunciar de que se trata el Socialismo del Siglo XXI, sin temor a equivocarse, ser destituidos, declarados inoperativos, o disueltos, al punto de que es mejor “habilitarlo” para no meterse en camisa de once varas, acercándonos peligrosamente al despertar de los recuerdos de que todo pasado fue mejor.
Pero seamos justos y veamos cuales son las victorias y conquistas de este Quijote de Sabaneta para su pueblo. Como siempre, invito al lector a intentar hacer su propia lista, comentando con su vecino del barrio rico, medio o pobre, su hermano de sangre, color, sexo o ideología, su compañero de trabajo formal o informal o su vecino de banca en el templo o en la plaza, y respondiendo sinceramente a las siguientes preguntas:
¿Cuanto ha mejorado su seguridad integral y la de su familia, sus amigos y su comunidad desde que inició la revolución? ¿Cuánto ha mejorado económicamente? ¿Puede decir que ahora usted puede asegurarle el futuro y proveerle estabilidad económica a los suyos? ¿En que le ha sido útil la educación revolucionaria que le ha provisto el régimen? ¿ya entiende los profundos lazos que vinculan filialmente a Bolívar, Zamora, Cristo y Fidel con el Comandante? ¿Y como esos lazos le dan felicidad al pueblo? ¿Cuánto ha ayudado la revolución a mejorar la comunicación y el respeto por quienes “no” comparten su opinión? ¿Sabe cuanto vale el Bolívar? ¿Vive usted en una auténtica democracia, donde se respetan los derechos civiles, políticos, económicos y sociales de todos por igual? ¿Cuánto ha mejorado el aspecto físico de su barrio, su comunidad o su urbanización? ¿Usted cree que los nuevos y viejos ricos de la sociedad están invirtiendo su dinero aquí en Venezuela, o se lo están llevando para afuera? ¿El petróleo alcanza para que todos vivamos bien? ¿Cuánto tiempo cree que le queda a su paciencia?
Los venezolanos no solo quieren, sino que necesitan a un Salvador, si, pero que ese Salvador sea un Buen Padre o Madre de Familia, para todos por igual, que sea enérgico en la acción para generar valor y producir felicidad colectiva; capaz de educar con ejemplo de dignidad y respeto a nuestros valores y principios fundamentales; comprometido con ofrecer un país que podamos visualizar “todos”, para nuestros hijos y las generaciones por venir.
Y ese Salvador existe. No es Chávez. Es usted!
No permita que su voz sea acallada por falsos Mesías, ni por revoluciones ajenas a sus valores, porque podría convertir su pan de hoy en el hambre de mañana.
En el camino de la democracia, la democracia es el camino.
José Andrés Ponce Sardi
Voces de la Democracia!
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Nadie se come el cuento de que los gringos son nuestros enemigos; el libre mercado ya no amenaza ni a los chinos y la guerra santa del fundamentalismo musulmán no tiene nada que ver con nuestros valores y creencias. Así, Hugo se ha convertido en la parodia quijotesca de América Latina, buscando camorra y pagando los tragos con chequera ajena, en cuanto pueblo visita, sin mayor objetivo que la gloria personal por la promoción del marxismo bolivariano, que se entiende solamente si paga en dólares.
Aunque la integración pudiera ser la verdadera cruzada bolivariana, los intereses de América Latina, que no acostumbra a llorar por nadie, serían mejor servidos sin la presencia de un camorrero que promueve el sectarismo y la dominación como herramienta de integración.
El fracaso de la revolución bolivariana es que ella, después de llenar de expectativas a nuestro pueblo, se levanta “contra enemigos fantasiosos” y no a favor del progreso y felicidad de la familia venezolana. Todos saben que Chávez está en contra del “Diablo de Buchhhh”, pero ni sus mas cercanos ideólogos son capaces de descifrar a favor de que está el Comandante; ni siquiera pueden enunciar de que se trata el Socialismo del Siglo XXI, sin temor a equivocarse, ser destituidos, declarados inoperativos, o disueltos, al punto de que es mejor “habilitarlo” para no meterse en camisa de once varas, acercándonos peligrosamente al despertar de los recuerdos de que todo pasado fue mejor.
Pero seamos justos y veamos cuales son las victorias y conquistas de este Quijote de Sabaneta para su pueblo. Como siempre, invito al lector a intentar hacer su propia lista, comentando con su vecino del barrio rico, medio o pobre, su hermano de sangre, color, sexo o ideología, su compañero de trabajo formal o informal o su vecino de banca en el templo o en la plaza, y respondiendo sinceramente a las siguientes preguntas:
¿Cuanto ha mejorado su seguridad integral y la de su familia, sus amigos y su comunidad desde que inició la revolución? ¿Cuánto ha mejorado económicamente? ¿Puede decir que ahora usted puede asegurarle el futuro y proveerle estabilidad económica a los suyos? ¿En que le ha sido útil la educación revolucionaria que le ha provisto el régimen? ¿ya entiende los profundos lazos que vinculan filialmente a Bolívar, Zamora, Cristo y Fidel con el Comandante? ¿Y como esos lazos le dan felicidad al pueblo? ¿Cuánto ha ayudado la revolución a mejorar la comunicación y el respeto por quienes “no” comparten su opinión? ¿Sabe cuanto vale el Bolívar? ¿Vive usted en una auténtica democracia, donde se respetan los derechos civiles, políticos, económicos y sociales de todos por igual? ¿Cuánto ha mejorado el aspecto físico de su barrio, su comunidad o su urbanización? ¿Usted cree que los nuevos y viejos ricos de la sociedad están invirtiendo su dinero aquí en Venezuela, o se lo están llevando para afuera? ¿El petróleo alcanza para que todos vivamos bien? ¿Cuánto tiempo cree que le queda a su paciencia?
Los venezolanos no solo quieren, sino que necesitan a un Salvador, si, pero que ese Salvador sea un Buen Padre o Madre de Familia, para todos por igual, que sea enérgico en la acción para generar valor y producir felicidad colectiva; capaz de educar con ejemplo de dignidad y respeto a nuestros valores y principios fundamentales; comprometido con ofrecer un país que podamos visualizar “todos”, para nuestros hijos y las generaciones por venir.
Y ese Salvador existe. No es Chávez. Es usted!
No permita que su voz sea acallada por falsos Mesías, ni por revoluciones ajenas a sus valores, porque podría convertir su pan de hoy en el hambre de mañana.
En el camino de la democracia, la democracia es el camino.
José Andrés Ponce Sardi
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martes, 16 de enero de 2007
¿Ser rico es malo? NO, ¡es buenísimo!.
Chávez miente cuando dice que “… ser rico es malo…”; y lo hace de mala fe, porque pretende manipular las masas. ¿Qué hace Chávez? Es sencillo: él sabe que la mayoría de los venezolanos vivimos en un estado de pobreza material muy grande. La lógica del razonamiento es simple: “Si ser rico es malo y yo no soy rico, entonces yo no soy malo. Y si no soy malo, entonces soy bueno. Y quien así me lo dice (Chávez), me conoce bien.”
Así, cuando Chávez dice que ser rico es malo, lo que hace es una burda manipulación del estado de necesidad en que viven los venezolanos, a quienes utiliza para implementar su revolución.
Pero a pesar de lo que diga o piense Hugo Chávez, ¡SER RICO ES BUENO!, y no tengo que hacer nada para demostrarlo, sino dejar que la propia experiencia del lector sea la que lo haga.
Acaso cuando llegamos a casa de nuestra madre y ella está cocinando su mejor plato gritamos: “!Que pobre huele mamá!”. NO. Gritamos “que rico huele” ¿verdad?. Acaso cuando compartimos momentos de alegría con los amigos, la familia, o incluso con quienes acabamos de conocer, decimos: “Que pobre la pasamos” NO. Decimos “que rico la pasamos” ¿verdad?. Acaso cuando queremos hacer ver a otros que algo es muy bueno y provechoso, arrancamos diciendo: “No hay nada mas pobre que….” NO. Decimos “…No hay nada mas rico que …” para terminar nuestra comparación. ¿correcto? Usted arme sus propios ejemplos y verá que es cierto lo que digo.
La riqueza es abundancia. Y la riqueza material es abundancia material, así como la riqueza espiritual es abundancia de fe, amor y caridad, la riqueza intelectual es abundancia de conocimiento, la riqueza cultural es abundancia de historia, la riqueza física es abundancia de salud y así sucesivamente. La riqueza es la cualidad positiva de la abundancia.
El evangelio de San Mateo recoge la frase de Jesús “bienaventurados sean los pobres de espíritu, porque de ellos será el reino de los cielos” queriendo decir que los ricos en humildad serán los poderosos en el cielo, porque la humildad es el puente de cristal que nos lleva al cielo. Nada más. Las religiones orientales hablan de la abundancia como regalos maravillosos y un buen Buda está conciente de la existencia material. Los musulmanes justifican muchas de sus acciones en la tierra por una promesa de riquezas en la existencia espiritual.
NO COMPARTIR, la AVARICIA, es lo malo. El compartir es un deseo natural del hombre, es casi un instinto. Pero nadie puede compartir lo que no tiene y cuando despojamos a los demás de algo que no es nuestro, aun para compartirlo con nuestros hijos, obviamente estamos actuando de la manera mas despreciable, por mas justificable que parezca, porque estamos tomando lo que no es nuestro, estamos robando. Solo podemos compartir lo que tenemos y es nuestro. Y la riqueza nos permite compartir con abundancia. Nada mas!!!
Jesús reconocía la riqueza en el mundo y con su amor y ejemplo nos enseñó a como compartirla; Jesús invita a sus seguidores a compartir su riqueza, despojarse de lo material y compartirlo, Jesús advierte la muerte del granjero que acumuló el trigo sin compartirlo, para sentarse a descansar, sin saber que esa sería la última noche de aquel en este el mundo; antes que él, Juan el Bautista invita a compartir tu ropa, tu alimento para prepararnos para la llegada de Jesús y el apóstol Pablo nos invita en Timoteo a aprender a vivir con riquezas suficientes para alimentarnos y vestirnos, denunciando constantemente a la avaricia, no a la riqueza, como el elemento de la maldad que existe en la abundancia no compartida. Pedro y los primeros cristianos son un buen ejemplo a seguir.
El Presidente Chávez peca de avaricia, porque tiene en su poder y sus manos el control de la riqueza de los venezolanos y el presidente dilapida y despilfarra esa riqueza sin ningún criterio solidario, a menos que sea para repartirla con aquellos que comparten “su” revolución. El Presidente, y quien quiera que así actúe, al quitarle a los venezolanos opuestos a su revolución y excluidos por su sectarismo, solamente comete un pecado, la avaricia, que lo hace fallar contra dos de los mandamientos fundamentales, no robar y amar a todos tus hermanos. Y eso no es de un buen cristiano, como él predica serlo.
El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente; el poder que acumula el Presidente Chávez, incluso al punto de comprometer los equilibrios necesarios para contener su avaricia y voracidad revolucionaria, terminarán, le guste o no, con el mismo destino de aquel granjero que les hablaba anteriormente. Hugo Chávez, en su conversión cristiana, debiera leer con mas cuidado los evangelios.
Y los venezolanos deberíamos estar mas concientes de los antivalores que pretende imponer la revolución.
En lo que a mi respecta, seguiré promoviendo que los venezolanos nos eduquemos con excelencia, nos desbordemos en conocimiento y creatividad, nos ocupemos de crear y agregar valor y luego de generar toda esa riqueza integral, aprendamos a compartirla a través de mecanismos mas justos y menos opresivos.
Ser rico es buenísimo, y compartir la riqueza es mucho mejor.
En el camino de la democracia, la democracia es el camino.
José Andrés Ponce Sardi
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Así, cuando Chávez dice que ser rico es malo, lo que hace es una burda manipulación del estado de necesidad en que viven los venezolanos, a quienes utiliza para implementar su revolución.
Pero a pesar de lo que diga o piense Hugo Chávez, ¡SER RICO ES BUENO!, y no tengo que hacer nada para demostrarlo, sino dejar que la propia experiencia del lector sea la que lo haga.
Acaso cuando llegamos a casa de nuestra madre y ella está cocinando su mejor plato gritamos: “!Que pobre huele mamá!”. NO. Gritamos “que rico huele” ¿verdad?. Acaso cuando compartimos momentos de alegría con los amigos, la familia, o incluso con quienes acabamos de conocer, decimos: “Que pobre la pasamos” NO. Decimos “que rico la pasamos” ¿verdad?. Acaso cuando queremos hacer ver a otros que algo es muy bueno y provechoso, arrancamos diciendo: “No hay nada mas pobre que….” NO. Decimos “…No hay nada mas rico que …” para terminar nuestra comparación. ¿correcto? Usted arme sus propios ejemplos y verá que es cierto lo que digo.
La riqueza es abundancia. Y la riqueza material es abundancia material, así como la riqueza espiritual es abundancia de fe, amor y caridad, la riqueza intelectual es abundancia de conocimiento, la riqueza cultural es abundancia de historia, la riqueza física es abundancia de salud y así sucesivamente. La riqueza es la cualidad positiva de la abundancia.
El evangelio de San Mateo recoge la frase de Jesús “bienaventurados sean los pobres de espíritu, porque de ellos será el reino de los cielos” queriendo decir que los ricos en humildad serán los poderosos en el cielo, porque la humildad es el puente de cristal que nos lleva al cielo. Nada más. Las religiones orientales hablan de la abundancia como regalos maravillosos y un buen Buda está conciente de la existencia material. Los musulmanes justifican muchas de sus acciones en la tierra por una promesa de riquezas en la existencia espiritual.
NO COMPARTIR, la AVARICIA, es lo malo. El compartir es un deseo natural del hombre, es casi un instinto. Pero nadie puede compartir lo que no tiene y cuando despojamos a los demás de algo que no es nuestro, aun para compartirlo con nuestros hijos, obviamente estamos actuando de la manera mas despreciable, por mas justificable que parezca, porque estamos tomando lo que no es nuestro, estamos robando. Solo podemos compartir lo que tenemos y es nuestro. Y la riqueza nos permite compartir con abundancia. Nada mas!!!
Jesús reconocía la riqueza en el mundo y con su amor y ejemplo nos enseñó a como compartirla; Jesús invita a sus seguidores a compartir su riqueza, despojarse de lo material y compartirlo, Jesús advierte la muerte del granjero que acumuló el trigo sin compartirlo, para sentarse a descansar, sin saber que esa sería la última noche de aquel en este el mundo; antes que él, Juan el Bautista invita a compartir tu ropa, tu alimento para prepararnos para la llegada de Jesús y el apóstol Pablo nos invita en Timoteo a aprender a vivir con riquezas suficientes para alimentarnos y vestirnos, denunciando constantemente a la avaricia, no a la riqueza, como el elemento de la maldad que existe en la abundancia no compartida. Pedro y los primeros cristianos son un buen ejemplo a seguir.
El Presidente Chávez peca de avaricia, porque tiene en su poder y sus manos el control de la riqueza de los venezolanos y el presidente dilapida y despilfarra esa riqueza sin ningún criterio solidario, a menos que sea para repartirla con aquellos que comparten “su” revolución. El Presidente, y quien quiera que así actúe, al quitarle a los venezolanos opuestos a su revolución y excluidos por su sectarismo, solamente comete un pecado, la avaricia, que lo hace fallar contra dos de los mandamientos fundamentales, no robar y amar a todos tus hermanos. Y eso no es de un buen cristiano, como él predica serlo.
El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente; el poder que acumula el Presidente Chávez, incluso al punto de comprometer los equilibrios necesarios para contener su avaricia y voracidad revolucionaria, terminarán, le guste o no, con el mismo destino de aquel granjero que les hablaba anteriormente. Hugo Chávez, en su conversión cristiana, debiera leer con mas cuidado los evangelios.
Y los venezolanos deberíamos estar mas concientes de los antivalores que pretende imponer la revolución.
En lo que a mi respecta, seguiré promoviendo que los venezolanos nos eduquemos con excelencia, nos desbordemos en conocimiento y creatividad, nos ocupemos de crear y agregar valor y luego de generar toda esa riqueza integral, aprendamos a compartirla a través de mecanismos mas justos y menos opresivos.
Ser rico es buenísimo, y compartir la riqueza es mucho mejor.
En el camino de la democracia, la democracia es el camino.
José Andrés Ponce Sardi
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miércoles, 10 de enero de 2007
El Socialismo del Siglo XXI. ¿O el Evangelio según Chávez?
Gracias a un ejercicio asombroso de inconsistencia intelectual hecho por Mari Pili Hernández, contamos con una aproximación a lo que al régimen se le antoja llamar Socialismo del Siglo XXI: cualquier cosa que haga o piense Hugo Chávez en su proceso de conversión humana y que los acólitos intelectuales le dan fundamento ideológico, temporal y parcial, echando mano a cualquier doctrina social o teoría política, aún si han sido superadas, si calzan a su pensamiento y acción.
Llama poderosamente la atención la constante regresión a teorías políticas y experiencias del pasado, que ya han evolucionado en propuestas mas modernas; y a la práctica de ejecutar acciones y luego conceptualizarlas (o justificarlas), lo que muestra la inconsistencia intelectual del chavismo y sus proponentes.
Mari Pili Hernández intentó establecer en su columna de “El Nacional”, el 14 de diciembre de 2006, lo que puede ser el Socialismo del Siglo XXI. Si usted entiende el modelo de Chávez según Hernández, entenderá porque esta manera de pensar es una amenaza para la paz en Venezuela y la región. Lo que deberían entender quienes acompañan al chavismo en la mala praxis ideológica de reeditar parcialmente ideologías regresivas para justificar una conducta política, es que esas ideologías pasadas han perdido vigencia porque ellas se probaron ineficaces o fueron incapaces de sostenerse en el tiempo.
Según la audacia de Hernández, hoy sabemos que el Socialismo del Siglo XXI no es un concepto, ni una ideología, ni una teoría política, sino un proceso que para comprenderlo hay que seguir apostólicamente los pasos a Chávez y sus discursos. Es un proceso que aspira ser socialista pero no marxista, parcialmente bolivariano, temporalmente cristiano, teóricamente inspirado en la democracia y el respeto a los derechos humanos y donde el individuo no cuenta (cuando se contrasta con el colectivo que es encarnado por el líder).
Alega Hernández que el Socialismo del Siglo XXI arranca con una propuesta de Chávez formulada el 25 de febrero de 2005, en la inauguración de la IV Cumbre de la Deuda Social, cuando manifestó que la revolución debía ser socialista, pero del siglo XXI, dándole así nombre al concepto (en desarrollo claro está).
Pero realmente, ¿qué es el Socialismo del Siglo XXI?
Hernández lanza la perla de que el Socialismo del Siglo XXI no es un concepto. Pero tampoco es una propuesta ideológica. Ni siquiera una teoría política. Es un “concepto en construcción” que, como no tiene una definición acabada y es promovido por el espaldarazo de 46% de los votantes inscritos en las últimas elecciones nacionales, se hace fundamental seguir los pasos y discursos de Chávez para comprender que es y hacia donde se orienta. Es decir, como la vieja estrategia de telenovelas estelares de Delia Fiallo, manténganse en sintonía porque el Socialismo del Siglo XXI es por capítulos y según convenga.
El Socialismo del Siglo XXI no es marxismo (el nefasto modelo de socialismo mas famoso del mundo, según Hernández inspirado en la “Utopía”, la obra de Santo Tomas Moro escrita en el siglo XVI, que supuestamente narraba sociedades perfectas – socialistas - que fueron experimentadas originalmente en América Latina por los jesuitas en 1608, mucho antes que los soviéticos, en sus Reducciones del Paraguay). Y no es un proyecto marxista porque, además de ser políticamente incorrecto declararlo, Chávez, según Hernández y por ahora, no es comunista, sino un hombre con pensamiento progresista y socialista. ¿Ya entendió?
El Socialismo del Siglo XXI es como Chávez: parcialmente bolivariano, porque en su discurso del 25-2-2005, Chávez desempolvó el pensamiento del Libertador en temas sociales (solamente los sociales), tomando aparentemente los decretos dictados por Simón Bolívar sobre educación, propiedad de la tierra, salud y uso de los bienes comunes, y que leyéndolos desentrañó lo que el padre de la patria nos heredó como proyecto de nación. Es decir, es un “corte y pega” del pensamiento bolivariano, según las conveniencias temporales, que lo puede hacer mas o menos bolivariano según la arqueología intelectual del presidente. ¿Sigue entendiendo?
Pero como Chávez, según Hernández, viene teniendo un proceso de conversión personal de su corazón, entonces el Socialismo del Siglo XXI es temporalmente cristiano. OJO, no es cristiano por seguir las enseñanzas de Jesús o la doctrina social de la iglesia, sino por el estado del proceso de conversión del corazón del Presidente Chávez.
Agrega Hernández que lo temporalmente cristiano del Socialismo del Siglo XXI viene marcado por la sombra dejada por organizaciones políticas de inspiración cristiana, que en América Latina no han hecho honor a las ideas (léase bien IDEAS) de Jesús. Aclara que no es confesional, sino que se inspira en el pensamiento social que se lee en los Evangelios y en el Nuevo Testamento, porque allí se encuentra el socialismo que practicaban las primeras comunidades cristianas, después de Pentecostés. O sea, se es cristiano en lo que conviene; el resto del libro (la Biblia) no tiene acomodo para el estado de la conversión presidencial. Que nadie se entusiasme; el proceso es por ahora cristiano, mañana pude ser otra cosa, porque hay que esperar que el proceso de conversión del corazón del presidente se complete, lo cual puede hacerlo recorrer por “muchas” religiones y tomarle toda la vida. Uff!.
Finalmente, a falta de un concepto concreto, a Hernández no le queda otra que indicar que el Socialismo del Siglo XXI es futurista, porque no está anclado a los modelos socialistas que rigieron en el pasado (o sea, que los hallazgos arqueológicos bolivarianos son pura coincidencia y las referencias a las primeras sociedades cristianas son solo anecdóticas), ni enmarcado dentro de la Guerra Fría de mediados del siglo XX (a pesar del foco brutal contra El Imperio diabólico del Norte), sino inspirado en los valores que el mundo acepta como justos en este nuevo siglo: la democracia (el poder del pueblo y para el pueblo) y el respeto por los derechos humanos (civiles, políticos, económicos, sociales y culturales).
El Socialismo del Siglo XXI es un sistema donde el interés colectivo está por encima del individuo (¿Y a eso le llaman futurista?) y donde la persona es mas importante que el capital; o sea, no es otra cosa que poner el interés colectivo prioritariamente por encima del capital. Me pregunto: ¿Es o no es marxista?
Para Hernández, solo con el Socialismo del Siglo XXI se puede vivir en democracia, porque si un individuo y su dinero están por encima de una comunidad, eso jamás será una democracia, sino una dictadura o peor, una plutocracia, como la que existe en los Estados Unidos, con sus 45 millones de pobres. O sea, según Hernández, tenemos que desechar el concepto generalmente aceptado, y claramente descrito hasta por la wikipedia, de que la dictadura es la forma de gobierno que se concentra en las manos, o de una sola persona (denominada dictador) o de un grupo de personas afines a una ideología o movimiento, los cuales poseen el poder absoluto, controlando éste los tres poderes del estado: el legislativo, el ejecutivo y el judicial.
Ya saben, por esta suerte de proyecto de reedición de la encarnación de un Mesías (que aspira ser Chávez) donde su discurso y su verbo se antoja como inspiración divina y evangelizadora, votó el 46% del pueblo venezolano con capacidad de votar, aunque no parezca relevante si tiene o no capacidad de pensar, manifestarse y de ser.
En el camino de la democracia, la democracia es el camino.
José Andrés Ponce Sardi
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Llama poderosamente la atención la constante regresión a teorías políticas y experiencias del pasado, que ya han evolucionado en propuestas mas modernas; y a la práctica de ejecutar acciones y luego conceptualizarlas (o justificarlas), lo que muestra la inconsistencia intelectual del chavismo y sus proponentes.
Mari Pili Hernández intentó establecer en su columna de “El Nacional”, el 14 de diciembre de 2006, lo que puede ser el Socialismo del Siglo XXI. Si usted entiende el modelo de Chávez según Hernández, entenderá porque esta manera de pensar es una amenaza para la paz en Venezuela y la región. Lo que deberían entender quienes acompañan al chavismo en la mala praxis ideológica de reeditar parcialmente ideologías regresivas para justificar una conducta política, es que esas ideologías pasadas han perdido vigencia porque ellas se probaron ineficaces o fueron incapaces de sostenerse en el tiempo.
Según la audacia de Hernández, hoy sabemos que el Socialismo del Siglo XXI no es un concepto, ni una ideología, ni una teoría política, sino un proceso que para comprenderlo hay que seguir apostólicamente los pasos a Chávez y sus discursos. Es un proceso que aspira ser socialista pero no marxista, parcialmente bolivariano, temporalmente cristiano, teóricamente inspirado en la democracia y el respeto a los derechos humanos y donde el individuo no cuenta (cuando se contrasta con el colectivo que es encarnado por el líder).
Alega Hernández que el Socialismo del Siglo XXI arranca con una propuesta de Chávez formulada el 25 de febrero de 2005, en la inauguración de la IV Cumbre de la Deuda Social, cuando manifestó que la revolución debía ser socialista, pero del siglo XXI, dándole así nombre al concepto (en desarrollo claro está).
Pero realmente, ¿qué es el Socialismo del Siglo XXI?
Hernández lanza la perla de que el Socialismo del Siglo XXI no es un concepto. Pero tampoco es una propuesta ideológica. Ni siquiera una teoría política. Es un “concepto en construcción” que, como no tiene una definición acabada y es promovido por el espaldarazo de 46% de los votantes inscritos en las últimas elecciones nacionales, se hace fundamental seguir los pasos y discursos de Chávez para comprender que es y hacia donde se orienta. Es decir, como la vieja estrategia de telenovelas estelares de Delia Fiallo, manténganse en sintonía porque el Socialismo del Siglo XXI es por capítulos y según convenga.
El Socialismo del Siglo XXI no es marxismo (el nefasto modelo de socialismo mas famoso del mundo, según Hernández inspirado en la “Utopía”, la obra de Santo Tomas Moro escrita en el siglo XVI, que supuestamente narraba sociedades perfectas – socialistas - que fueron experimentadas originalmente en América Latina por los jesuitas en 1608, mucho antes que los soviéticos, en sus Reducciones del Paraguay). Y no es un proyecto marxista porque, además de ser políticamente incorrecto declararlo, Chávez, según Hernández y por ahora, no es comunista, sino un hombre con pensamiento progresista y socialista. ¿Ya entendió?
El Socialismo del Siglo XXI es como Chávez: parcialmente bolivariano, porque en su discurso del 25-2-2005, Chávez desempolvó el pensamiento del Libertador en temas sociales (solamente los sociales), tomando aparentemente los decretos dictados por Simón Bolívar sobre educación, propiedad de la tierra, salud y uso de los bienes comunes, y que leyéndolos desentrañó lo que el padre de la patria nos heredó como proyecto de nación. Es decir, es un “corte y pega” del pensamiento bolivariano, según las conveniencias temporales, que lo puede hacer mas o menos bolivariano según la arqueología intelectual del presidente. ¿Sigue entendiendo?
Pero como Chávez, según Hernández, viene teniendo un proceso de conversión personal de su corazón, entonces el Socialismo del Siglo XXI es temporalmente cristiano. OJO, no es cristiano por seguir las enseñanzas de Jesús o la doctrina social de la iglesia, sino por el estado del proceso de conversión del corazón del Presidente Chávez.
Agrega Hernández que lo temporalmente cristiano del Socialismo del Siglo XXI viene marcado por la sombra dejada por organizaciones políticas de inspiración cristiana, que en América Latina no han hecho honor a las ideas (léase bien IDEAS) de Jesús. Aclara que no es confesional, sino que se inspira en el pensamiento social que se lee en los Evangelios y en el Nuevo Testamento, porque allí se encuentra el socialismo que practicaban las primeras comunidades cristianas, después de Pentecostés. O sea, se es cristiano en lo que conviene; el resto del libro (la Biblia) no tiene acomodo para el estado de la conversión presidencial. Que nadie se entusiasme; el proceso es por ahora cristiano, mañana pude ser otra cosa, porque hay que esperar que el proceso de conversión del corazón del presidente se complete, lo cual puede hacerlo recorrer por “muchas” religiones y tomarle toda la vida. Uff!.
Finalmente, a falta de un concepto concreto, a Hernández no le queda otra que indicar que el Socialismo del Siglo XXI es futurista, porque no está anclado a los modelos socialistas que rigieron en el pasado (o sea, que los hallazgos arqueológicos bolivarianos son pura coincidencia y las referencias a las primeras sociedades cristianas son solo anecdóticas), ni enmarcado dentro de la Guerra Fría de mediados del siglo XX (a pesar del foco brutal contra El Imperio diabólico del Norte), sino inspirado en los valores que el mundo acepta como justos en este nuevo siglo: la democracia (el poder del pueblo y para el pueblo) y el respeto por los derechos humanos (civiles, políticos, económicos, sociales y culturales).
El Socialismo del Siglo XXI es un sistema donde el interés colectivo está por encima del individuo (¿Y a eso le llaman futurista?) y donde la persona es mas importante que el capital; o sea, no es otra cosa que poner el interés colectivo prioritariamente por encima del capital. Me pregunto: ¿Es o no es marxista?
Para Hernández, solo con el Socialismo del Siglo XXI se puede vivir en democracia, porque si un individuo y su dinero están por encima de una comunidad, eso jamás será una democracia, sino una dictadura o peor, una plutocracia, como la que existe en los Estados Unidos, con sus 45 millones de pobres. O sea, según Hernández, tenemos que desechar el concepto generalmente aceptado, y claramente descrito hasta por la wikipedia, de que la dictadura es la forma de gobierno que se concentra en las manos, o de una sola persona (denominada dictador) o de un grupo de personas afines a una ideología o movimiento, los cuales poseen el poder absoluto, controlando éste los tres poderes del estado: el legislativo, el ejecutivo y el judicial.
Ya saben, por esta suerte de proyecto de reedición de la encarnación de un Mesías (que aspira ser Chávez) donde su discurso y su verbo se antoja como inspiración divina y evangelizadora, votó el 46% del pueblo venezolano con capacidad de votar, aunque no parezca relevante si tiene o no capacidad de pensar, manifestarse y de ser.
En el camino de la democracia, la democracia es el camino.
José Andrés Ponce Sardi
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